Càntares a mi vecino

23 de mayo 2015

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Diga vecino,
¿que hace usted para estar contento?
me levanto muy temprano
y abro mi ventana,
solo para verle sonreir,
tan simpático en su hamaca.
Se ve un su mirada,
la nostalgia de un amor
de muchas vidas,
la madurez de su experiencia,
y la plenitud de una esperanza
que habita cada poro de su cuerpo.
Salgo a mi jornada,
impregnada de angustia
pensando a cada paso,
que será del día
cuando ya no lo vea,
alegre y contento tendido en su hamaca.
Tres veranos,
ya a tres inviernos,
que prendida a su mirada
mi corazón está preso,
día a día
noche a noche,
buscando una palabra
para decirle que lo amo,
en esas tontas notas
que de vez en cuando
escribo y luego escondo.
Diga vecino,
¿que había en su mirada,
el día que se cruzo con la mía?
que en mi cama inquieta
mis sueños no encuentran reposo,
y vuelo durante el día,
envuelta en nubes confusas,
que de amarle en silencio,
el tiempo pasa,
y cuando no lo encuentro
me invade la tristeza.

Diga vecino,
usted que es más experto
en asuntos de amores,
¿Qué será del día,
cuando despierte en la mañana,
y no le encuentre a usted
contento en su hamaca?

Le prometo vecino,
que mientras viva mi memoria,
usted alegrará mis mañanas,
y estará presente en mis oraciones en la noche.

Y cada día será renovada mi devoción
a su mirada, a la palabra que guarda y no ha dicho,
si un día no estoy, no crea que es olvido,
cuando usted no me ve una vez,
yo ya le he visto diez veces.

Y así habita mi corazón,
que no conoce de despecho,
que le ama con devoción
y suspira de tristeza,
si lejos lo siento
o retraído me ignora desde su lecho.

Besos en la madrugada

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Amarte como una caricia a la madrugada,
como a la fragancia del café indispensable para despertarme,
amarte como un beso al oído que me estremece,
como el rocío besa a las flores muy suavemente.

Amarte con mi ruido y mi silencio,
en esta madrugada fría y tibia de mis afectos,
sensaciones tiernas y acompasadas,
te envío esta carta sin remitente
para a amarte a solas y seguirte amando.

Amor a la madrugada

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Amado poeta:

Tú has sido el más bello despertar de toda mi vida, la sosobra de las madrugadas y el contacto de la realidad de mi frente con el piso. Nada en este planeta puede compararse con tus letras, que en ocasiones hacen que me truenen los dientes, pero son tus letras y más amadas en esta vida no s posible.

Fui tras de ti, sabiendo que neblinoso era el trayecto, tú tan diestro y seguro, me llevaste a puerto seguro y desde entonces no temo a otras especies. Caminar a tu lado ha sido una experiencia entre atropellada y tierna, no puedes sustraerte de “tu precioso umswlts” ¿qué podemos hacer? nada en esta vida es perfecto, aún así “muy a tu manera” has sido el más géntil y cuidadoso compañero. Dejame decirte compañero, es la palabra más hermoso que se le puede dedicar a un “poeta caballero”.

Hoy dormiré con una sonrisa, cuidando no caerme de la cama, que tu mala costumbre de echarme de tu lado me ha dejado con temor de caerme por las madrugas. Te recomiendo una cama más grande o comprar petates para el piso.

Tras el humo de la marihuana

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Enmohecida  la noche larga, aquella que cerró mis ojos cuando soltastes mis manos. Liberada sobre las olas, la luz de aquel sol tardecino no volvió a enceguecerme. Puedo escucharte, has aprehendido que los lutos pueden ser tan largos como esta noche a la que me condenaste. Has comprendido como calan en los huesos las despedidas, como marchitan y taladran nuestras ambiciones, entonces me llamas y puedo escucharte, pero no puedo atenderte, inerte y sombría lentamente me hice de piedra, puedo escucharte y comprenderte, pero no puedo decirte que mi cuerpo es suave caricia donde antes podías descansar tus penas y en un suspiro beber tus lágrimas.

Me has llamado tres veces, a la tercera entendí que no era yo la que te llamaba, eras tú y tus idioteces amaneradas, por alguna razón nuestras almas fueron cruzadas, entre conchas y piedras mis carnes han sido cortadas, aún así te escucho después de tanto tiempo. Despiertas mi letargo y me enfurece, recordar mis ojos asustados con aquella bocanada de sal atravezando mi garganta y tù pensando en todo lo acumulado.

Susurras tus cuentas guardadas, las que justifican toda esa ansia de lo que acumulas y luego se escapa como suerte salada de lo mal concebido. Te escucho y me enfurece, puedo ver tu silueta cerca de las olas, me llamas y no tienes conciencia de que lo haces. Me llamas y la luz nos separa, debo habitar la oscuridad por otros mil años, mientras tú debes terminar el tiempo de luz en tinieblas.

Lamentas tus perdidas,  puedo percibir aquel hedor del humo y la marihuana, tu sonrisa burlona y tu mirada perversa, queriendo hacerme reconocer el poco valor de mis sentimientos, absurdo todo intento de estirar mi mano para no perder la orilla.  Puedo escucharte y que lamentable es esta nada, saber y no sentir, sentir y no saber… Se ha enmohecido la noche tras el humo de la marihuana.

De frente al pasado

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Se suceden uno tras otro los paisajes,
el pálido cenizo da cabido al intenso verde,
han florecido los sacuanjoches
blancos, amarillos, rosados y rojos,
se visten de gala los campos celebrando el invierno.

Tomé la libreta para escribir un verso
un velo de sueño cubrió el horizonte en la ventana,
dormí cálidamente, mientras allá llovía y tu dentro de mi
lamentabas el silencio que impone la distancia.

Quise escribir nuevamente, mis ojos cerrados,
mis manos atadas no podían escribirte,
recordé tantas veces retornando a casa y tu sonrisa esperando,
mis pasos hoy fueron más lentos, viví cada calle,
cada espacio donde antes quise detenerme y no lo hice,
me ví a misma ayer, corriendo por todas partes
sin vivir en ningún espacio.

Aprecié tanto esta tristeza temporal como la lluvia,
amé el deseo de detenerme en la cafetería
y contar el infinito de tu mirada en el cielo,
ver que al igual que yo te has detenido en algún espacio,
te mandé mi mejor beso y mi mejor palabra.

Por siempre, por siempre,
fueron mis primeros balbuceos,
y así caminando lentamente de frente al pasado,
entendí que eras el único que apresuraba mis pasos
y has sido el único que ha logrado detenerlos.

 

 

 

En los jardínes de Isthar

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Es complicado redactar en tercera persona, lo intentaré:

Isthar la Diosa de Mesopotamia, está aburrida en su jardin, arrimada de medio lado en su diván pre-histórico, no tiene absolutamente nada que hacer, los hombres de su raza ya han conquistado todos los otros reinos y no es necesario esforzarse para obtener lo necesario para vivir y más.

Isthar está ociosa, el sexo ya no le brinda placer, desde que es una diosa ha sido posible experimentar lo  propio a cada especie, desde atragantada araña, mantis religiosa, libélula, mona, gato, transformàndose en hembra o varón a su antojo. !Qué aburrimiento! Isthar, ha decidido concebir ideas filosóficas. Es una racha de expresión cualitativa de la materia, la diosa ha decidio pensar y vaya que es peligroso cuando una diosa piensa, puede poner el cielo a la inversa o meter inquina como Atenea con los espartanos y troyanos.

Isthar a decidido acabar con el culto agrario a la luna y ahora el sol será el emperador de todos los cuerpos astrales, desde entonces las lluvias de estrellas seducen a las virgenes o los dioses se transforman en machos cabríos para cortejar a las muchachas en los ríos. Isthar sigue enajenada haciéndole de mujer araña o mantis religiosa.