Naciste para mi

 amor1

He de reconocer que cuando habitas un lugar, sus creencias, sus estigmas, sus formas de ver el mundo finalmente te determinan. Probablemente nunca te vea, pienso que hasta es posible que hayas pasado por mi lado y no me hayas reconocido, o pasarás por mi lado y habrás olvidado aquella dama que entrado sus otoños te regaló lo mejor de sus versos, lo mejor que conoció del amor.

Y digo probablemente , porque no quiero correr el riesgo que mis palabras se hagan profecía, entonces prefiero dejarlo en el campo de las infinitas posibilidades de esos seres que hablan de la fantasía en cualquier esquina como por matar el tiempo, sin hacer nada por encaminarse a construir un sueño con amor.

Pudiera ser que nada de eso es amor, que es solo la ambición de eternizarnos en unos versos y hacer creer a los que vienen que existía el amor, para que a su vez tengan que hablar de los mitos en las esquinas y ser especialistas en aquellos necios poetas que escribían de amor.

Pudiera ser que nunca fue la intención de creer que verdaderamente aquella estrella es tuya y es mía, es sola la pereza de no leer un libro y ver las estrellas, pensar que es imposible que más allá verdaderamente alguien te quiere y te espera, porque eso es el compromiso que no quieres y no estarías dispuesto a aceptar. Pudiera ser que ya nadie cree en el amor, porque no quiere compromisos, porque le sabe más grato vivir en la levedad de la sin razón.

Pero eso es lo que puediera ser…

Te aseguro que me veo sentada en la banca, aquella que está frente al mar, entonces tu mano en la mía, ya hablan de otras cosas, ni siquiera nos preocupa si es amor. Nuestras miradas inquietas esperan el próximo viaje que nos llevará juntos al destino final. Te diré que he viajado en el tiempo buscando tu silueta, incluyendo aquella vez que te escondiste y no me quisiste ver.

Te contaré de aquel día bonito que llegaste nuevamente, que te pude reconocer y te tomé de la mano, sabías que no me reconocías, pero yo veía en ti mi gran amor, el amor de siempre y caminabas conmigo seguro feliz.

Te hablaré como viajé entre las estrellas para encontrarte, no importa lo que tuviese que hacer, y es así que todavía escribo versos esperando que un día entiendas que tu naciste solo para mi.

 

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