Desatando un recuerdo

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En el inicio del caos era yo, no había nadie más y vi que no era bueno estar sola, entonces todo era claro, preciso y linealmente perfecto, era el caos del vacío existencial, todo bajo control. Exploré mi pensamiento y me inventé un recuerdo, dije así: !Sea un recuerdo tan sublime, construiré un altar tan grande que desaparecerá el caos en mi horizonte!

Se hizo el recuerdo, que fue creciendo más alto que el everest, más profundo que el mar muerto y tan bello que parecía el destello dorado de un brillante negro, era tan perfecto como el negro dorado de una mamba que se lanza veloz entre los zacatales para atrapar la vibración energética de la sangre caliente.

Era el más hermoso recuerdo que nacía a mi existencia, entonces me dije: !Heme aquí existiendo en el amor a la luz negra y dorada de un recuerdo floreciente! !Amaré este recuerdo para hacer visible mi existencia! Se hizo mi existencia entre sombría y desértica, no había vida propia en ese recuerdo, pero era mejor que la nada absoluta de un pensamiento que tenía en su haber números y física, electrones y tendones,  monedas y chorizos.

De pronto el recuerdo tomó poder propio, con su voz elocuente expresó: !Eh tú que me hiciste, hazte mi esclava para que yo sea un ente importante sobre los materiales! !Haz que me materialice, porque sino es materia no existo!   Pensé: ¿Cómo se materializan los recuerdos? No tengo una foto, ni tengo un objeto que te acerque a mi memoria material, es más he borrado mi memoria material porque mucho pesa.

He aquí que ese recuerdo hermoso se iba tornando de brillante a polvo opaco,  lloraba y reía solo cuando quería que lo hiciera materia, a ratos pensaba: ¿Cómo tú recuerdo que traje del caos para animarme, pretendes que pueda materializarte?

No fue vano el recuerdo, desee nuevamente retornar al caos donde era felizmente perfecta. El recuerdo me atormentaba día a día, así conocí como también se ama y seduce la tristeza. Anidó en mi pecho aquella agonía de tener una espina atravezando mi garganta, odiaba reconocer que había escogido un mal recuerdo para regarlo día a día, convertirlo en alimaña que prontamente se materializaba para deborarme.

Elegí entre ser águila o serpiente, pero pensandolo mejor si puedes ser ambas cosas, no tienes porque elegir frente a un mal recuerdo, volé entre los zacatales, brilló mi piel oscura que se mezcló con un rayo dorado del sol naciente, su sangre por fin era materia que corría tranquilamente en la corriente del riachuelo.

 

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