Nunca sabes quien llega para salvarte

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Tres días y aquella vida se aferraba a llevarse la última gota de sangre. Hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo, desangraba con dolor de parto, alaridos insistentes de algo que no llegaría a formarse. Ese es el destino, de pronto aparece un alma que sin ser invitada se anida en tu vientre y no desea ser deshabitada. Entonces aulla, desgarrra, gota a gota te desmembra, hasta llegado el día que deseas irte con ella, la luz se torna opaca, sientes el dolor, no importa, te desangra, no importa, la inercia se apodera de tu voluntad.  Sube un extraño frío hasta tu frente, el cuerpo cae, murió por un segundo.

Es un extraño despertar en brazos de un marginal, bebedor consuetudinario, con mucho cuidado recoge el cuerpo y lo deposita en los brazos de aquel médico que solo llegó a vivir para salvarla. La luz del sol se filtra por la ventana, es un sol amarillo huevo de granja, bueno es pálido, no importa, el frío invade el cuerpo, ya no hay sangre, el oxigeno llega al cerebro, apenas con dificultad, ese ente está ganando por un margen de tiempo avanzado con mucha aceleración y consistencia.

Camilla, suero, enfermeras, médico de cabecera, reclamos, llantos y exclamaciones asustadas. ¿Qué pasó? ¿Porqué dejaste que sucediera esto? ¿No entiendo, te estás muriendo? ¿Es tu cuerpo, porque no lo cuidaste? – !Dejen de preguntar, solo saquen eso que me está matando!- No fue tan fácil escuchar: -Lo sacaremos sin anestecia, no hay suficiente oxigeno para el cerebro, la anestecia puede matarla antes- Gritos, brincos, brazos, grilletes para sostener el cuerpo y tenerlo quieto.  No hay sangre, pero llega una nueva, encontraron el tipo en las emergencias de la cruz roja, donde los alcoholicos venden su sangre. La reacción no se dejo esperar, anticuerpos rechazan la transfusión, pero nada mortal, solo esperar que nazca nueva piel.

Lo siento alma que no pudiste habitar en mi vida, solamente este no era tu lugar en este tiempo. Una madre sabe más cosas de las que dice y tú no eras mío, lo sabía desde el primer día, cuando frente al espejo noté mi palidez mortal y tú moviéndote como algo extraño dentro de mi cuerpo.

Me gusta pensar que todos tienen derecho a una nueva vida si así lo desean, Chango se inscribió en el proceso de rehabilitación para tomadores consuetudinarios, recibió tratamiento como todos los inscritos, pasó desde su adolescencia hasta los 52 años tomando licor todos los días, acarreaba basura, botaba perros muertos y hacía lo que nadie hace para conseguir cinco pesos para un trago. Cuando lo ví ahí, rehabilitándose y a los días bien limpio saliendo de la iglesia con una señora que era su novia, pensé  en lo agradecida que me sentía por su existencia.

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4 thoughts on “Nunca sabes quien llega para salvarte

  1. Gracias por pasar y leer. Del total de tomadores consuetudinarios es probablemente seguro que un 2% logre reintegrarse en la sociedad, lo que es dificil conocer es el detonante motivador que inicie la ruptura con su sistema de vida anterior.

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