Monologo de un niño solo

fotnene1

La gente grande habla muchas cosas, se cuentan sus pasiones, los hombres le cuentan a los hombres y las mujeres a las mujeres. Sus cosas son extrañas, para mi no son extrañas, les he visto como las hacen, casi siempre se golpean antes de copularse, la biblia dice que la palabra correcta es copular, que mientras sea para tener hijos no es malo, de otra forma se le debe decir fornicación. La gente fornica la mayor parte del tiempo, a las mujeres les gusta que las forniquen por la fuerza, a los hombres les gusta por eso golpear en la casa y a veces ir a los prostíbulos para contarlo como hazaña. Mi tío dice que le gustan las putas, porque su esposa es aburrida cuando fornica, aunque lo dice bajito al idiota de mi hermano, que no lo entiende.

Entre escarbar y limpiar el café, mi tío nunca cuida lo que dice delante de mi, cree que no tengo edad para entender lo que habla. El no habla esas cosas delante de sus hijos, pero yo no le digo que he visto cuando a ella la golpean y se lo hacen en la misma cama donde duermo, entonces sueño con ser un caracol, los caracoles cuando sienten el peligro se meten en una coraza de calcio. A eso le dicen madurar con precocidad, es como vivir el sexo de forma prematura, aunque los grandes no tienen la culpa, seguro lo vivieron de la misma forma.

Me gusta jugar a los caracoles y los cangregos, dice mi tío Carlos que soy extraño, pero que de todos modos soy un extraño-inteligente que a él le hubiera gustado saber todo lo que se de los libros. Anoche fue al prostíbulo, tenía dinero para pagarle a las putas, pero ellas le contaron a un guardia, a la cuadra lo esperaban para golpearlo y asaltarlo. Ahora tengo que cuidarlo, aunque se sonríe cada vez que recuerda a la puta con la que estuvo bailando.

Mi tío me dio dinero para ir a comprar helados, con un peso compré cuatro, a él le di café. Al ratito, ella me dijo que lo dejara, que no estuviera mucho tiempo con mi tío. El tiene una sonrisa bonita, cuando me ve lo hace con ternura, ríe y me cuenta cosas de los primos, se lamenta que no se parecen a mi.

Vino mi otro tío, estreno una muchacha nueva que vino a presentarnos, ella es atontada, nos llevaron al cine y empezó a vomitar cuando vio a un primitivo fornicar con una india que habían secuestrado, le hacía el sexo como los perros, pero ahí explicaban que esa era la forma natural de hacerlo, que el sexo acostado apareció por iniciativa de la mujer con la civilización. El primitivo no le pegó y a la india le gustaba. Mi tío estaba apenado de llevarme a ver esa película, dice que no sabía, que él se imaginaba que era un programa de animales, en serio que era de animales fornicando todo el tiempo. Mi tío se hizo él nuevo, sabe que cuando ella se de cuenta lo va a correr de la casa.

Los niños de mi edad no hablan de estas cosas, algunos porque sus papas prefieren ir a los prostíbulos, después de algún tiempo dejan de tocar a la mamá, porque solo existe un cuarto, entonces para que ellos no lo vean van al prostíbulo. Hay mucha inocencia en algunos adultos, hay demasiada ignorancia en los niños.

Mi abuela era más inteligente, aunque claro esa vieja en paz descansé porque nunca me toleró, pero valía por quinientos sabios mayas.  Ella pensaba que unas personas venían con más ganas que otras, que no era tan fácil controlar las ganas de fornicar después de los trece, solo es que no debías tener hijos y si las mujeres salían embarazadas entonces saber donde quedaba la comadrona que se los sacaba con un alambre. Eso me pareció a nivel de tortura nazi, pero  era mejor no responder nada a esa anciana recalcitrante. Ella pensaba que el hombre que le pega a una mujer la está jonrando, es decir la conduce al buen camino de la obediencia y la sumisión, ya por ahí iba la cuestión de que era mejor aprender la estrategia del caracol o el cangrejo.

Me gusta pensar que mientras sea un caracol no llegaré a los trece, que un día puedo hacer camino en la raíces del matasano y perderme con una manada de duendes. Aunque ella dice que los duendes son la señal que uno anda con ganas de fornicar, que si son ellos pues es ella la ganosa, y las duendas creo que son las prostitutas tempraneras que mis tíos buscan con mis hermanos.  Aunque solo al idiota ese les gustan, los otros se les corren, les tienen miedo y a mi el asunto no me importa, seguro que cuando las vea se me va encoger como caracol en su coraza.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s