El cielo en el agua

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Podíamos ver a través del agua los pequeños peces, mi hermanito decía: !Mirá al fondo las piedras! y recomendaba -cuidado te tirás de cabeza, vas oblicua rompiendo el agua y te impulsás con los pies. Entonces aprendí a nadar como sirena, sumergiendo la cabeza y con las manos pegadas al cuerpo sigsagueaba, hasta alcanzar la otra orilla. Aguantaba la respiración, al otro día él me dijo que abriera los ojos, que eso era importante, entonces abrí los ojos, el agua era transparente, podía ver los pies de mis primas lavando ropa y mi hermano me vio las nalgas de donde salía sangre. Ese día me sacó del río, a él no le asustaba la sangre, estaba preocupaba porque sabía de mi vergüenza.

Me hice adicta al agua transparente, pasaba horas hipnotizada observando las piedras, los peces de un lado a otro, metía los pies para alimentarlos, daban pequeños mordiscos sobre mi piel y me gustaba sentir sus cosquillas; cuando no tenía tiempo para alimentarlos con mis pies, les dejaba maíz y comían alegres.

Cuando mi hermano ya no fue a nadar conmigo, perdí interés por los ríos y el agua. Entonces aquel día yo no quería entrar al agua, pero casi obligada entramos, sentada sobre el travesaño de la canoa vi el agua, me hipnotizó el cielo azul intenso, tuve el deseo desesperado de alcanzarlo, estaba segura que podía alcanzarlo si me sumergía. Me pregunté: ¿Cómo puede verse un cielo azul intenso en un agua tan sucia? ¿Porqué el agua está tan sucia y porqué tengo deseos de alcanzar el cielo? Y nos sumergimos, Pedrito alcanzó el cielo y a punto de alcanzar el mío, recordé que podía nadar como sirena, que también podía abrir los ojos para evitar las piedras en la frente, abrí mis ojos para ver la balsa que iba a caer en mi frente, nadé oblicua hacia otro lado.

Aún cierro los ojos y recuerdo el azul infinito del cielo, mis desesperados deseos de alcanzarlo en una sumergida sin tiempo, mi hermanito asustado tapando mi vergüenza, sus afanados deseos de hacerme feliz pescando karates que luego tostabamos en un comal.  Aún lo recuerdo con su manía de esconderse para cuidarme.

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6 thoughts on “El cielo en el agua

  1. carlos 20 abril, 2017 / 8:34 pm

    Me encantan los relatos íntimos porque me prestan sentimientos sin cobrar intereses y dicen mucho de tu generosidad. Un abrazo.

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    • meatovmearov 20 abril, 2017 / 9:06 pm

      Una vez que el relato está en un blog deja de ser íntimo, pasa a ser compartido para que cada persona que desee leerlo interprete lo que a su juicio convenga. Gracias por darme tu tiempo para leer. Cuidate-

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      • carlos 20 abril, 2017 / 9:18 pm

        Claro que es así, pero prefiero pensarlo de otra forma. Un abrazo.

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      • meatovmearov 20 abril, 2017 / 9:30 pm

        Una no puede controlar la interpretación del lector, por eso se habla de la lectura interactiva.

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      • carlos 20 abril, 2017 / 10:19 pm

        Huy, gracias. Hasta ahora ignoraba lo que significaba, tienes razón, escritura y lectura pueden interpretarse de distinta forma.

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