Saliendo del túnel

 

Es un día como cualquiera, estoy consciente que debo aprender a escribir en tercera persona, pero no tengo deseos de leer una larga novela por esta noche. Me da la sana impresión que estoy en el centro de una huracanada crisis existencial, que no está relacionada con la nostalgia que me embarga desde hace algunos días que se ausentó Chaucito. A lo mejor sí, no lo se, no puedo autopsicologarme, ni inventarme síndrome propios de la edad, a lo mejor sí, pero no se.

Chaucito es muy libretero, se da sus buenas perdidas, no es que sea infiel, solo un poco mirón como todos, no es posible negar que se le extraña hasta la inclemencia de perder el apetito, pero he sobrevivido estoicamente a pesar de creer que se avecina la tercera guerra mundial.

Mi crisis existencial está relacionada con el entorno inmediato, las injusticias del día a día, dicen quienes me conocen que sea menos exigente, que viva un poco más y aproveche mis oportunidades sin poner atención a lo que no puedo resolver. E intento tratar de resolver solo lo que está a mi alcance, pero saben a veces los injustos tienen como cierta experticia para ganar siempre, porque impera la falta de escrúpulos.

También hay quienes abusan de la tontería, de la ingenuidad, o es más bien la pereza de no luchar por lo que es suyo. Derecho que no se defiende, derecho que se pierde, era el slogan de mis tiempos. Ahora el slogan es: “Tienes derecho a dejar que te abusen, si querés que crean que sos buena gente”.

Dice Chaucito que escribo muy mal, pero no es cierto, es que soy boluda, no me gusta pensar en la coherencia de las ideas, no todo es coherente en la vivencia de las personas. Para que negarlo, ha sido un día muy triste en mi existencia, aceptar que el golpe dado hace tantos años hasta hoy surtió el efecto previsto ¿quién restituye el daño a las víctimas de las normas socialmente aceptadas?

Un Abogado de apellido Terán hace dos años hablaba del tema, pero un poco perdido porque lo estudia desde la perspectiva de la revictimización de las personas violadas o abusadas, lo correcto sería partir de cero y anticiparse a que no lleguen a ser víctimas de nada.

Si hago el corte, como diría mi amigo Rodri, tengo el mal hábito de no disfrutar mis logros, es una tendencia a restarles importancia y engrandecer el sufrimiento. Esa es la herencia del cristianismo, el sufrimiento sobre todas las cosas. Debo salir a disfrutar y claro, debo darle horizonte al disfrute, iré a un partido de futbol el domingo, es lo más alienante que conozco sobre la faz de la tierra. Pero iré, lo disfrutaré y de paso hago ejercicio de mis afinidades. Continuará…. (a veces se me olvidá y paso a otra cosa).

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