En el diario de Laurens, el inicio del fin

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Un segundo de reflexiòn, antes del fin

He decidio iniciar la escritura de una diario, no tiene un propósito, como parece no tenerlo mi vida, aùn no he logrado tener un esposo, ni casa, ni carro, ni siquiero un perro propio. No tengo claro si los perros tienen alma, parecen tener sentimientos, ¿alma? Dios solo creó al hombre a su imagen y semejanza, los animales quedan al servicio del hambre.

Lo del carro està descartado, no tiene sentido seguir exprimiendo la tierra, ni mi bolsillo, no puedo concentrarme en ver el paisaje si estarè manejando y si por desgracia hay un accidente, lo seguirìa pagando al banco con mucho pesar de mi parte. El banco es mi pesadilla, aunque si deseo tener casa por una cuestiòn de no mojarme, el banco es lo màs inteligente que han creado en esta economìa donde debes antes de haber nacido. Puedes no tener madre al momento de nacer, pero algo es seguro al nacer estàs obligado a pagar la deuda de todos nuestros antepasados, de ahì que se inventaran el cuento de las vidas pasadas, presentes y futuras, para que no se te olvide que en algùn lugar, en otro tiempo y en este planeta tù adquiriste una deuda con el sistema adeudatario internacional. Freud debiò desarrollar el concepto de la deuda y no èl de las culpas, hubiera sido màs decente.

Tendrè casa pronto, prestarè en el banco, no importa si pago en dos o tres vidas, siempre tengo la oportunidad de nacer en el pasado pluscuanperfecto. a lo mejor lo recordarè: “Habìa tenido una deuda”.  Es lo ùnico material en orden correcto, todos tienen una casa y siempre la pagan,  aunque me asusta estar encerrada por tiempo prolongado, pero tendrè una casa.

El marido, esposo, hombre o complemento directo de mis almohadas, no es algo que se pueda conservar como cosa o artefacto con valor que pueda prestar en el banco, no tengo conciencia de lo impagable de la deuda. Un marido es incierto, un sueño que no hace algarbìa en mi imaginaciòn durante las noches, mis almohadas se complementan bien entre ellas. Definitivamente solo existe una tarjeta de débito para pagar la casa, no puedo contraer deudas similares a las de Amèrica Latina con el FMI, que suelen estar sustentadas màs en los intereses que el valor real del bien adquirido, por cierto es una necesidad no bàsica, considerando que puede ser tratado en el orden de las pulsaciones y controladas convenientemente.

¿El perrito? Me gustarìa un perrito, amo a los perros aunque no tengan alma, ellos hacen empatìa como mis pasos, ladran y dan volteretas cuando aparezco con pan en mano. Pero alguien llega que se pone celoso y luego los desaparece, entonces no tendrè un perrito, me duele mucho cuando se marchan sin dejar notitas.

Un segundo de reflexiòn, despues del fin

Ha sido el fin de todo, no es tan malo. Sigo sin carro, sin perro y con una casa, por supuesto la deuda està asegurada, no creo haberme equivocado mucho, el esposo sigue siendo una cuestiòn que suelen sacarme en cara, cada vez que me dicen: “Y te gusta estar sola…” Pienso que no estoy sola, mis almohadas no pueden irse a ningùn lado, ni correr detràs de otros tacones, no piden comida puntualmente, ni te reclaman la ausencias indefinidas.

Ahora debo dejar de escribir, acabo de ver a un meteorito ciego que està detràs de marte…

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14 thoughts on “En el diario de Laurens, el inicio del fin

  1. ¿Qué es el amor sino compartir momentos? Unos de sexo, otros de desencuentros, quizá también sea cuestión de encontrar el cariño para ciertos momentos y el resto que sean para tí y tus sueños… Para eso no hace falta un marido, puede que para cada momento un compañero. La fórmula de la vida prefabricada no es para poetas, pues pronto volamos con nuestros sueños hacia otros puertos. Sobre el alma podríamos hablar milenios y seguiríamos sin saber por qué nos duele, y quien tiene o no, o qué características lo definen; pues siempre tendemos a humanizar la naturaleza, quizá todos tenemos alma, consciencia de nuestra existencia, pero no conciencia. Tener o no tener, a todos nos agobia esa premisa en el mundo de lo material. Pienso que lo maravilloso es ir aprendiendo a valorar lo que tenemos hoy por si algún día consigue escapar.

    Me gusta tu texto. Hay moldes que ya quedaron viejos, aunque pensemos que los deseamos, en realidad no los necesitamos. Un abrazote grande y fuerte.

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