En la ventanita de Guille

 

-¿Guille que estàs haciendo con mi ropa? Guille está embrocado en la cajita de cartòn donde Pili guarda su ropa, encuentra el vestidito rojo y sale corriendo desnudo hacia atrás de la casa.

Pili lo busca por todas partes, solo encuentra sus calzoncitos tirados en el piso, los recoge para ir a ponerselos o que se los ponga, a ella no le gusta tocarlo, la madre se enoja mucho si lo toca.

Lo ve corriendo por la calle con el vestidito rojo, Pili imagina que anda corriendo sin calzoncillos, por eso anda tan feliz, le encanta andar con los huevitos al aire, lo malo del asunto es que se llevò el muñeco de trapo que le hicieron a ella para no comprarle las muñecas que pidiò en navidad, si lo pierde ya no van a tener con que jugar.

– Ella se acerca, justo cuando se acercò aquel señor extraño  le acariciaba la cabeza y le decía: -Qué linda la muñequita peloncita! Guille se asustó y saliò corriendo en direcciòn contraria. Pili lo sigue, luego venìan los otros idiotas a reirse. Guille regresó sudadito de tanto correr con la pinguita en el aire, estaba feliz.

– Pili ¿porqué no te gusta prestarme tu vestido rojo? Pili, estaba aflijida, los mandaron a acostar para pegarles más noche, pero lo deja acomodarse al lado de las tablas. -No me enoja, pero es el ùnico vestido que tengo que me gusta, no tiene elásticos como los chores, ademàs entra un chiflón de aire entre las piernas y no me da calor. – Guille- no te pongas los vestidos y dejá las muñecas, a los chavalos no les gusta que juguemos asì, no se porque.

-Pili ¿cuando sea grande puedo tener una novia como vos? – Ya te dije que no, te van a gustar diferentes, pero yo voy a estar con vos siempre, voy a buscar un novio que sea tu amigo. -Ahora dormite, talvez se les olvida y no nos hacen nada.

– Guille ¿qué hiciste con los muñecos de trapo? No los encuentro. Guille se fue al fondo del patio, los encontró quemados junto al vestido rojo. Se sentía culpable con Pili, escondiò los restos para que ella no se diera cuenta. Pili ha encontrado las chivolas de los chavalos grandes, no les ha dejado nada, las tirò por el tragadero de las aguas sucias sin que nadie se diera cuenta.

Ha sido un dìa siguiente extraño, sin muñecas y sin vestido de salir, pero en cambio han encontrado muchas piedritas para jugar a las chivolas. -Total, piensa Pili, mientras nadie se de cuenta, estos babosos tienen que recoger mucho chisme para comprarlas nuevamente.

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2 thoughts on “En la ventanita de Guille

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