En la ventanita de Guille

 

– Pili ¿qué te hicieron en la frente? Pili sangra, le quedará una cicatriz sobre la ceja, es una rajadura abierta muy grande, le pusieron café amargo para que dejara de sangrar y luego agua oxigenada, pero la dejaron sin cerrar hasta que le pusieron cura.

– No fue nada Guille, solo es que unos chavalos me arrebataron las melcochas en la escuela y los seguí para quitarselas, entre ellos me tiraron y caí sobre una piedra, pero no me di cuenta que estaba rajada la ceja, hasta que las chavalas me fueron a traer y la maestra me despachó. Pero me las desquité.

– ¿cómo te desquitaste? Los agarraste a pedradas. -Si primero a pedradas, pero eran muy grandes. LLame al diablo para que les pegará y les fue a pegar.

Guille se acomodó a la orilla de Pile, comenzò a enseñarle el último cuento del llanero solitario que le robaron al hermano mayor. -Guille deja de leer, no lees nada todavía. -Pero te cuento las figuras como salen.

– Mirá Guille, no es lo mismo, las letras dicen otra cosa. Anda traeme otra cura, esta ya se despegó. -!Uyyyy… eso te quedò feo, tenés cerrado un ojo! ¿Y el diablo no ha venido?

– Lo dejaron castigado por el pleito que armó en la escuela, no quiso decir porque fue, porque no sabe porque fue el pleito.

– ¿Ah? ¿no le dijiste de la melcocha? – No le iba a decir eso, no iba a ir a pegarles por una melcocha, nunca le doy melcochas a él porque es muy pinche.

– ¿qué le dijiste para que fuera a pegarles? – Le dije que me dijeron hijueputa y me habían pegado, salió corriendo sin preguntar nada y les pegó a todos en la cara, es que tiene complejo de tarzán. El pleito era mío, pero tres contra mi, no sabía que eran muchos.

– Pili te va a quedar una cicatriz grande, ¿contamos cicatrices? -Tonto, vos no tenés cicatrices, nunca te pasa nada. -Pili, por eso nunca me pegan. -Ay Guille, no te pegan porque sos mamita, nunca has tenido pleito con nadie.

– Trae el espejito- Pili se mira el ojo morado y cerrado, ve la herida. Guille voy a tener una ceja más pequeña, los chavalos van a tenerme miedo en la escuela, es mejor así, no volverán a tocar mis melcochas.

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10 thoughts on “En la ventanita de Guille

    • Son palabras y modismos que están en desuso, propias de la convivencia familiar en cualquier barrio o comunidad rural de América Central, precariedad económica y afectiva. Ellos viven en mi imaginaciòn, soy militante de causas invisibles. Dar vida a Guille ha sido inspirado por el imaginario pasado y la conversaciòn que tengo con una amiguita acà cerca, su mamá deja que me hable, pero no que seámos amigas plenamente, es sobreprotectora, entonces le prometo cosas que no cumpliré y ella lo sabe pero es nuestra forma de jugar… Ella me dice: -Venga, venga para acá- le digo que venga y me escuche ¿porqué no jugamos? traje una pelota. Le digo que si, su mamá no la dejará jugar en la calle y si sale, le pueden pegar después. Cuando un niño o niña te abre su imaginaciòn encuentras mucha riqueza, a través de sus ojos y sus palabras todo es más fácil y entendible. Gracias por leerme Claudia.

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