En el diario de Laurens, limonada en casa

“Existe la hermeneutica de las limonadas, los repollos y los traseros calientes”

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Un día en el 2009

Mi vida es algo extraña, no tiene sentido, quisa solo este pequeño revoloteando a mi alrededor quien parece creer que yo soy la única Diosa que han inventado en el universo.

Es dificil levantarse cada día, todo se ha trastocado y tenía amigos que ya no son tan amigos, amigas me tratan como si tuviera alguna enfermedad contiagiosa y en mi todo dice que ellas están equivocados, que ellos no eran tan amigos como parecían. Tener que correr y encerrarme todas las noches para olvidar que soy violenta, podría asesinar a alguien con solo desearlo.

Me ha llamado Willy, ¿Willy? si creo que su nombre es Willy, es un pequeño diminutivo de Guilberto, para los efectos cualquier nombre es bueno, yo pude haberme llamado Idiosincracia, pero no, me dicen Pernofila. ¿Les he contado sobre lo lindo que es Willy? Si les he contado, a lo mejor no lo he dicho suficiente. Con su voz melódica, apareció después de un año, quiere que lo reciba en mi casa ¿Yo tengo casa? ¿No recuerdo haberle dicho que tengo casa? Dice que desea venir con sus amigas, estoy en el caos pero tengo buena memoria de esos rostros falsos, se reían todo el tiempo y se burlaban de mi forma de hablar. Estoy apurada, Willy quiere que lo invite a él y sus amigas, ni siquiera puedo creer en las mías, no tengo ningún dilema, le dije que no podía, sin muchas explicaciones. Nunca he ido de paseo solo por el placer de hacerlo, normalmente debo entender que me divierte trabajar y pasear es para cuestiones prácticas, atender a mis dependientes.

Willy ha colgado el celular, el es comprensivo, no necesita muchas palabras, seguro imaginará que tengo algún problema serio para no recibirle.

Otro día en el 2011

Willy ha querido verme, era como yo lo imaginaba, él nunca se olvidaría de mi. Hemos conversado, parece que sus amigas los abandonaron. No quiero especular, pero los paseos no fueron muy baratos o se los vendieron más caros de lo que eran. Vaya uno a saber, no volviò a insistir en lo de sus amigas, ni yo a preguntar por gente que no me interesa y me ven la cara de norteña.

Existe una química extraordinaria, pero solo funciona cuando estamos lejos, cuando estamos cerca me irrito con facilidad, es como si me atrajera y en el fondo no lo amara, aunque no le odio. No puedo dejar de finarme en sus faltas de ortografía y en las construcciones gramaticales cuando habla, no me hizo bien estudiar a V.JJ y Lozares, más con esa cuestión de la neocolonización y las tragedidas de Odiseo por las islas Griegas y los elefantes en altares, con duendes azules que tocan la flauta, me quedo sin entender que tiene que ver en todo esto las profecías aztecas.

El da por sobreentendido que soy una mujer inteligente, porque uso lentes todo el tiempo, las mujeres de lentes parecemos inteligentes. Lo escucho, sabe mucho de apio, cebollas y repollos, dice que los repollos curan el higado, es mejor que las personas puedan comer sin prejuicios, omito decirle que todos los repollos del mercado están contaminados con unos químicos que se absorven en las raíces y que se deben esperar hasta 30 días para que el repollo lo expulse, pero que los agricultores lo cortan 10 días después de la bañada para evitar que se llenen de gusanos, además los riegan con aguas “servidas” que de paso tienen todo tipo de mierdas, por ello no curan el higado, sino que lo contaminan con virus y bacterias que pueden ser mortales, sin contar con las amebas y los parásitos.

Lo dicho, a veces puedo decir cosas importantes, pero él me trata bonito, dice que soy una mujer ingenua que cree en todo el mundo. Es la segunda vez que me lo dicen, entonces recuerdo a Carlos del Sistema penitenciario, quién me hizo un dibujo especial donde yo soy la personificaciòn de la virgen María, aunque aclaré a Carlos que mi nombre es Laurens Pernofila.

Pernofila es un nombre bonito, adecuado para una mujer inteligente, es preferible a llamarse Ana María, Ana Julia, Anacleta o ¿Se imaginan? -María cualquiercosa o cualquiercosaMaría.

Willy me ama tanto, se le nota en la mirada, en los gestos, dice que veré sus limones cuando sean grandes, aunque yo hubiera preferido probar la limonada. Pero no habla de limonadas, solo de limones en proyecto. La chica de quince que me ayuda a cuidar al bebe, dice que una es importante cuando te incluyen en sus planes, pero que si alguien no te incluye en sus planes está pasando el rato. Ella desea que un día alguien llegue y la incluya en sus planes y le digo: ¿y usted porque no hace planes y luego ve si invita a alguien? A mi que no me hagan planes, con un palito de limón resuelvo el problema de la cocina y si quisiera sembrar algo, serían semillas de michigüiste para reforestar el cementerio.

Hablando de cementerio, las amigas de Willy brillan por su ausencia, parece que no eran tan amigos como se creían, el mundo es extraño, las personas no han aprendido a quererse por ellas mismas, cuando parece que van a perder en sus finanzas las cosas se ponen calientes. Si le contara cuantas veces con mi amiga teníamos que andar rebuscando en las carreteras el pan nuestro de cada día sin pelearnos, tampoco malinterpreten, no vendíamos servicios sexuales a los transportistas.

Debo aceptarlo tengo un par amigas de esas norteñas que son padre y madre, de esas meras que no se te rajan al ruido de los caites, pero con Willy no se puede hablar de amigas porque les pasa un filtro especial, él piensa que soy una mujer sin amigas por eso le gusto tanto.

Han sido días especialmente agradables, me gusta viajar por tierra, aunque he tenido que sobrellevar este asunto de las carreteras, entre Tegucigalpa y San Pedro Sula, te arde el trasero de ir sentado en bus, no importa que sea el mejor del mundo, luego Guatemala por el norte, sin contar lo estresante de salir a toda velocidad de los lugares que son muy solos y levantar las manos para que puedan asaltarte o no en las migraciones. Hemos dado la vuelta por El Salvador.

Willy cree que me invento los viajes, pero eso no importa, he pensado que tengo limones en la casa y bien puedo hacerme mi propia limonada, no tengo porque esperar a que sus limones crezcan, él piensa que esos limones son diferentes y cuando las cosas comienzan por ser diferentes pueden salir muy caras.

Nota. Es pura ficción, intentando recrear la metafísica del pensamiento.

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