En la ventanita de Guille

Pilí ¿Aquí es Boaco? – Si Guille, dice ella que ya estamos en Boaco, que irá a buscar a mi papa porque no estaba en el cuarto donde tiene la cama.

– Tengo hambre! Guille está inquieto. Pili vomitó durante todo el camino y se siente sofocada, ahí es caliente, todo está feo y el cuarto es feo, alrededor hay campamentos con camiones, la gente huela a taller de mecánica.

– Pilí ¿porqué lo sacó de la oreja, si solo estaba jugando billar? – Bueno, ella piensa que la otra mujer se escondió en alguna parte, aunque lo ví alegrarse cuando nos vio, creo que ella está enojada porque no llegaba, pero esto es muy largo de la casa.

– Guille, escondamonos debajo de la cama, esto de los golpes estará como Alexis con Yambito, no pararan hasta que uno de ellos sangre.

– Pili, ¿no nos van a dar de comer? -No Guille, no habrá cena, yo no tengo hambre me duele el estomago, mejor nos dormimos, no quiero ir a poner agua tibia a nadie en los ojos.

Han dormido bajo la cama, pero luego amanecieron en una camita al fondo del cuarto, les ponen ropa nueva para ir a desayunar a un restaurante de este lugar tan feo “Boaco”, suena a nombre de gente odiosa, pero tambièn hay gente odiosa allá en el Viejo, cocina feo.

– Pilí ¿te saliò una cabeza en tu carne desmenusada? -Guille escurca el plato de Guille y dice: -¿Papa que esto esto? Parece cabeza de conejo. ¿A ver? revisa el papa, -tiene colmillos grandes- No papita- no se coma eso, que es la cabeza de un gato. Les quitas los platos a todos, se va a la cocina y regresa con el dinero. Pili, no dice nada, ella creìa que eso tenìa sabor a carne lisa como vaca vieja descompuesta, alastosa, aunque pensò que después de vomitar el dìa anterior todo el camino era normal sentirle mal sabor a la carne desmenusada con arroz masoso y frijoles revolcados en aceite.

– ¿Pili, porqué nos dieron gato? – No encontraron conejo, no viste que ni perros hay en la calle, pobrecitos todos los trabajadores de la carretera que vienen a comer aquí.

– ¿Mi mamá nos ha cocinado gato antes? – No, mi mamá le tiene asco a los animales de monte, lo único que nos ha dado es zorro, mono y una vez una culebra. -Guille no pongas tanta atención a la cabeza de gato, de todos modos mi papa nos llevará a almorzar encebollado como cuando fuimos al viejo ¿Te acordás?

– Si me acuerdo, parecías india, no te quisiste comer la cebolla y creías que la Orange Crush era cerveza. -Dundo- Pero vos tuviste que decirle a mi papa que te cortara la carne, no podía. Guille la mira burlón: -A ¿Vos si podías? Te la comiste con los dedos. -Pili está molesta, no quiere recordar que no sabe usar cubiertos y que la carne tiene mejor sabor si te la comés envuelta en tortilla. -Guille yo no tengo la culpa que la gente invente tantas cosas para comer, la carne tenìa buen sabor con los dedos, aunque estaba muy dura, esa vaca debe haber estado vieja y flaca, no la pude cortar con el cuchillo, casi salta a la otra mesa.

– Yo soy más inteligente para ir a los restaurantes, dice mi papá que sos jincha, como las indias pata rajadas. – Mi papa solo tonteras dice, jincha es tu abuela. -Tonta tenemos la misma abuela.

– Bueno, la que sea, pero no soy jincha ni india pata rajadas.

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