En el diario de Laurens, poco cambia la historia de poder

Por alguna razón te despiertas un dìa y atraes recuerdos, recuerdos de esas historias que quisieras no haber escuchado, no haber despertado este día con memoria de esos relatos. Caminaba hacia ahí, a ese lugar donde me esperaba nuevamente la misma historia, contada por cuarta vez en el aquí y ahora, alguna vez soñé que esas historias no las volvería a escuchar, pero que triste se repiten en esa niña que  es mujer y apenas ayer parecìa tu hija y hoy sigue pareciendo tu hija sin que la hubieses podido prevenir.

– Abel ¿Porqué se separò de su mujer?

– Miré le voy a ser honesto, cuando regresé de la guerra ya no quería a esa mujer, había perdido como un toque, no nacìa nada en mi cuando la veìa. Me enamoré de una vecina que tenìa doce años y esperé a que tuviera catorce para robarmela. Entonces había tierras a nombre de mi mujer, tenìa que quitarle las tierras. Yo era líder, si me quedaba sin tierras ¿que pensaría la gente? pensaría que no era un líder.

Busqué a un vecino y le dije: -Tiene que atestiguar contra mi mujer, diga que usted fue su amante. El vecino dijo que no y le pregunté: ¿Con quien hará tratos de hombres, con mi mujer? El se sintió amenazado, pues yo puse mi mano sobre el cuchillo, este que ando, ¿lo vio usted?

Luego fui donde otro vecino con el que hacíamos negocios, en el campo los hombres hacen negocios con hombres y así hasta que conseguí tres amigos, luego hablamos en el juzgado que nos pusieran un juez amigo. El juez sentenciò en contra de ella y ella se quedó rodando en la calle, sin casa y sin hijos.

– María ¿porqué no está con sus cinco hijos?

Cuando el hombre regresó de la guerra, ya no era lo mismo, bebía todo el tiempo, mientras yo trabajaba. La vecina observò que manoseaba a mi niña grande, le pregunté y él se hizo el enojado, dijo que la niña era mentirosa. Cuando acordé a los meses, tenìa una denuncia, decìan que yo tenìa otros hombres y dejaba a mis hijos solos, tres compañeros de trabajo atestiguaron en mi contra. La juez una mujer que era representante de las mujeres, sentenciò en mi contra. Me prohibieron buscar a mis hijos, iba a la escuela, las maestras no dejaban que me acercara, el corazón me sangraba y lloraba por las calles. Empecé a tomar alcohol, a veces me encerraba, a veces me encontraban tirada en la calle, un dìa ya no los volví a ver, el hombre vendió la casa y se fue donde no los pudiera encontrar.

¿Qué te sucediò Iris?

El hombre regresó con dinero de los Estados Unidos, con dinero pudo comprar a la policía, me corriò con mi madre de la casa, se quedò con mis hijos e hizo que atestiguaran en mi contra. Levantaron un acta en mi contra por violencia y ahora no me puedo acercar a mis hijos. Ahora está con otra mujer en la casa, a alguien que no les costó nada. Pasé la navidad presa, todo porque buscaba a los chavalos para verlos. Esa mierda duele horrible, solo Dios puede ayudarte a levantarte de un bergazo de esos, !no jodas! sentís que te estás muriendo.

No me dejaron sacar nada de la casa, apenas mi ropa, humillaron a mi madre y se la llevaron mis hermanas fuera del país. Sobrevivo bien, puedo trabajar, pero a veces el dolor regresa y solo pido a Dios que un dìa me haga justicia.

 

 

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