Obligaciones de pareja

– ¿Qué hiciste de almuerzo? Ernesto llegaba tarde, como era de costumbre los sábados. Las dos de la tarde, se veía algo nervioso y sudado, el rostro enrojecido, cierta malicia en la pregunta.

Emerita salio a recibirlo, intentó darle un abrazo y un beso, que él esquivò y fue a quedar en un gesto al aire. Le puso en la manos la gabacha blanca de uniforme, al mismo tiempo que le daba a guardar los documentos que traía en la mano.

– Hice arroz blanco, carne de puerco tapada, ensalada y fresco de naranja con zanahoria ¿Vas a comer ya? Ella sonreía contenta, finalmente no era tan malo por lo menos había llegado a casa el sábado, aunque sea tarde, pero es preferible a estar sola en fin de semana.

Ernesto no la ve a los ojos para decirle -Fijate que no tengo hambre, operamos a alguien y pasamos de pie toda la mañana, total me pasé del estomago, pero dejame la comida para más tarde, tomaré refresco. Emerita le ve sonrojado, cree que está apenado por rechazar la comida y comienza a juguetearlo, le toca y lo sacude, él la esquiva, intenta darle otro beso y le dice que se calme, está cansado.

– Ernesto ¿seguro no comiste algo fuera? Vení, abrí la boca, voy a revisarte conciensudamente. Emerita sonríe, solo desea seguir jugando y él abré la boca, empieza a contar los dientes en broma, entre una muela y otra ha quedado un poco de pollo, un colorante y un olvido de chiltoma. Ernesto suda copiosamente, Emerita pregunta: ¿Donde y con quien comiste?

Ernesto se ha ido a la calle, Emerita silenciosamente tiró la comida. Total un fin de semana en ausencia, ahora, atrás o más adelante sería la distancia necesaria para no crear la costumbre del afecto. Acaban de anunciar en la televisión que el nuevo presidente tiene una política de desarrollo agrario, no es que el presidente sea agradable, pero la política  es una oportunidad para que Emerita haga algo que ha deseado hacer siempre, dedicarse a estudiar en fin de semana una ingeniería pendiente.

Ernesto se ha ensimismado, le agrada Emerita para la crianza de sus hijos, pero no la desea como mujer, ella no tiene el encanto de Gracia, ella se arregla para el fin de semana, su ropa ajustada, sus curvas bonitas, sus hermosas nalgas y ese deseo de toda hora, en los pasillos, en los cubículos, en la casa a la hora del almuerzo. Es una mujer inagotable, sexualmente deseable y de buen humor todo el tiempo. A veces quisiera llegar a casa y no encontrar a Emerita, pero si no la encuentra no hay orden, ella ordena, cuida y pone reglas, la vida de la familia sería un desastre si Emerita decidiera irse, por eso que a veces deba llegar más temprano para cumplir con sus deberes de esposo, aunque ella es fría, nunca se sabe si alcanza un orgasmo.

Emerita intenta cumplir con sus deberes, pero cada día es más dificil, trabajar, cuidar hijos, estudiar, reunirse, ocuparse de la familia grande suya y la de Ernesto, es todo agotador, piensa que es un vicio sobrecargarse de tantas responsabilidades sin sentido, pero es la ùnica manera de olvidar lo infeliz que se siente, cada momento que debe cumplir con sus obligaciones de esposa.

Anuncios

8 thoughts on “Obligaciones de pareja

  1. carlos 7 agosto, 2017 / 5:32 pm

    A Ernesto, que es un moro, le ponía frente a los fogones, con la escoba y la fregona vigilando los quehaceres y los niños haciendo de las suyas. Leñe, que de pronto me recordó a Mariano. Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

    • meatovmearov 7 agosto, 2017 / 5:34 pm

      A Carlos, Mariano debe ser un tipo especial. Oye no todas las historias son iguales, existen cosas raras que da la naturaleza.

      Le gusta a 1 persona

      • carlos 7 agosto, 2017 / 5:45 pm

        Lo extraño es que se permita a Ernestos y Marianos pulular entre nosotros sin recibir un pleno rechazo social, familiar y laboral a ese comportamiento. Acá también subsisten, pero ya ponen buen cuidado en hacer alardes. Un saludo.

        Le gusta a 1 persona

      • meatovmearov 7 agosto, 2017 / 5:47 pm

        Ernestos y Marianos se asoman a una mala calidad de vida en su otoño. apuesta a que el mismo estilo de vida les castiga, puesto que son renuentes a modificar algo en su comportamiento.

        Le gusta a 1 persona

    • meatovmearov 6 agosto, 2017 / 10:13 pm

      La vida se llena de algo, no importa que, solo es que a veces esos llenos no son lo que deberían ser. Pero es la vida y al final algo queda. Gracias por leerlo Claudia, un abrazo. Me encanta cuando andas cerca.

      Le gusta a 1 persona

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s