Un gancho Jevi

“La mujer que lee, almacena su belleza para la vejez”. (Leído por ahí)

Debo llevar medio siglo en lectura, soy como quien dicen una mujer almacenada, creo que más bien una mujer con belleza almacenada, que deberá ir recitando por ahí todo lo que ha leído si quiere que alguien la note por su belleza.

Lo más aterrador del caso, es que nunca encuentro a nadie con quien hablar sobre todo lo que he leído, no conozco a nadie que hubiera leído un compendio de química general y otro sobre análisis cualitativo de la química del benceno. Y cuando quise hablar de piedras en forma poética, me dijeron que parecía la tormenta del desierto. Por ahí alguien hablo de cuarzos y yo honestamente puedo hablar de las propiedades de la piedras, en términos más  ecológicos, considerando la ética de la piedras.

El otro día intenté hablar con un colega sobre la legitimidad de las políticas públicas y él dijo que era más interesante la política comparada, por ahí se cortó la conversación porque él era hombre y quería hacer evidente su experticia en hablar de ese asunto mejor que las mujeres, y la verdad es que sino me pagan yo mejor no hablo de políticas públicas. No es que sea interesada, pero no es lo mismo hablar de política por hobby, que cuando te están pagando, es decir la motivación material no deja de tener su encanto en este asunto de leer por cuestiones de trabajo.

No se quien querrá hablar conmigo sobre la teoría de Soussure y el signo, a mi personalmente me aburre, pero la tuve que leer para descodificar a cierto señor de apellido Lozares que se le ocurrió hacer el análisis de las redes en el habla, que viene siendo lo mismo que las redes de informática, ni más ni menos. Una lee mucha cosa, unas sirven y otras no sirven, pero eso solo me hace un almacén de información, algo parecido a una computadora o una biblioteca. En la vida práctica no me hace más sociable, ni más interesante, ni más bonita. Solo soy alguien que puede hablar de los libros que ha leído.

Por supuesto que me siento orgullosa de los libros que no leí, ahí dejo eso tontera, no quiero lastimar a nadie.

Mucha paja esa, es importante leer, también es importante como lees y para que lees, con quienes hablas de lo que lees, que tienes para decir sobre lo que lees. Pero que te haga un bonito almacén viejo, ese gancho si que está jevi.

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21 thoughts on “Un gancho Jevi

  1. Creo que aprendí a leer sobre lo importante muy tarde, cuando descubrí en la soledad una amiga que te deja tiempo libre para pensar. Para comentar sobre lo leído me gusta lanzar palabras al viento y quién las escuche, que las recoja y conteste. Un saludo.
    Para el Spam, supongo que Administrador, Comentarios: Aprobados, pendientes, spam y no sé que cosas más.

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  2. Mira, mi padre me recomendó La conjura de los necios, de John Kennedy Toole.
    Lo aborrecí a mis veinte.
    El personaje, Ignatius, y su “peculiar moral” me sacaba de quicio. Lo terminé así y todo.
    Lo dejé olvidado (y arrinconado) en algún cuarto oscuro de mi cabeza, hasta que ella (mi hija), lo rescató un día de un estante y tras quitarle el polvo y devorarlo, me sorprendió con un:
    – Por qué nunca me dijiste que teníamos esta joya?

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    • ja ja ja… Leì una novela a mis 19, ahora he podido conversar sobre ella con mi hijo de 17, leí a Freud hace veinte años, hasta el año pasado hable con mi hija sobre el tema… Ten paciencia, esas conversaciones fluyen solas en su momento.

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      • Gracias por tus palabras de consuelo.
        Hasta hace un par de años no leí nada sobre filosofía, cuando le comenté a mi hija (32), me recomendó algún libro más.
        Quiero decir que mi sorpresa fue mayúsculas al comprender que para comunicarme mejor debía haber aprendido a leer, a buscar conocimiento, en lugar de sólo leer para aprender.
        Un saludo.

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      • Es cierto, a mi hijo le recomendé la Insoportable Levedad del ser de Milán Kundera, creì que no lo entenderìa, pero llevò muy bien la lectura hasta el final. Ahora lee la Tregua de Benedetti y a Eduardo Galeano. Es un buen ejercicio, lee y al final comentamos, para que él inicie algo nuevo.

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  3. Leerte siempre es genial y seguramente mantener conversaciones acerca de lo que has leído o no debe ser intenresantísimo!
    En mi caso la he sufrido… Cuando quiero hablar de algo que he leído, hago una cita o demás rollo al respecto… He sido tachada de ñoña, rara, aburrida… Ah! Qué más me da… Ahora no importa, claro.

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    • Lo ideal es tener con quien hablar de esas cosas, fijate que pequeña leìa poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, me gustaba y lo hacìa. Nunca encontré con quien hablar sobre lo iluminada que era ella, hasta la semana pasada que encontré una amiga cuyo esposo estudió para sacerdote, pasamos una tarde hablando de poetas antiguos… la vida te da sorpresas. No me arrepiento de mis lecturas, lo dificil es encontrar con quien compartirlas. Lo que te sucede le está pasando a mi hijo, encuentra pocas personas con quien hablar sobre lo que leen, pero creo que en la madurez tendrán una especie de recompensa. Descansa y no te dejes hacer ruido.

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