En la ventanita de Guille

– ¿Porquè estàs triste Guille? Pili, ha encontrado a Guille en un rincón extraño, oscuro y se dedica a tirar piedras hacia nada, lo hace de forma continua, con rabia y dolor.

– No estoy triste, ¿quién dice que estoy triste? A vos no te importa, a nadie le importa como me siento.

– Guille, la vida continuó despuès que quisiste irte, no nos preguntaste como nos sentíamos, ni siquiera nos dejaste hablar, provocaste mucho resentimiento y culpa.

– ¿Porque no se ocuparon de ella? La dejaron sola, nadie la ayudó, es a quien más amo. Guille sigue tirando piedras hacia lo oscuro.

– Ya se que no la dejas dormir, llegas y te sientas a su lado, la asustas, ya no quiere sentirte cerca, la acosas y la sustraes. Tu tiempo cerca de ella fue suficiente para hacerla infeliz, deja de sentirte molesto porque no vino contigo.

– Pili, ¿la viste antes de partir?

– Si, Guille la vi, pero poco o nada quería saber de nosotros. Desea tener una vida propia, sin sentimientos que la hagan sufrir. Tiene derecho a olvidarnos, dejala ya. Un día es posible puedan surjir los bonitos recuerdos que hicieron juntos, los momentos de cocinar, jugar, reírse y correr a la orilla del mar, pero mientras la acoses ella se negará a hablarte, deja su cama en paz.

– Pili, tengo deseos de llorar, como aquella vez que tuve miedo, cuando nos querían matar ¿Ella nunca me perdonará?

– Ellos nos perdonan Guille, pero es algo que llega con la edad, la reflexión y a lo mejor sus propios errores les enseñen algo, pero ya no podemos hacer más, es mejor dejarles que olviden por un tiempo para que puedan vivir.

Guille ha dejado de tirar piedras, ahora busca una vara de pescar, aparecen las plateadas y es momento de meterse al agua. Pili lo ve más sosegado, la luna aparece tras las montañas, es una luna grande y sonriente, abajo ve sonreir a la niña junto al mar, ama y es amada, mientras una docena de perros y gatos la siguen para cuidarla.

– Guille, ¿la vez? Ella solo desea ser amada sin que la hostiguen, vamos hombre, porque la vida no fue tan buena con nosotros no quiere decir que tengamos derecho a molestarlos, dejemos que vivan en paz.

  • Pili, yo quería ser el más importante para ella, pero ella preferìa a su mamá, aunque no lo dijera, ¿es malo querer ser importante para alguien?

– Ella te amaba más que a la madre, pero fuiste mezquino, asì no es. No podías querer destruir el amor, porque te destruías vos mismo.

– ¿A vos te fue bien?

– No tan bien, acepté que no fue un problema de mis intenciones, no podìa dar lo que no tenía, por eso estoy con vos, es seguro que ese cuento de las vidas pasadas y venideras podemos tener otra oportunidad de hacerlo mejor, aunque de verdad no tengo ganas de regresar a demostrar nada, a mi me gustaría ser piedra ¿Y a vos?

– ¿Podemos ser lo que nos guste? ¿por ejemplo puedo ser culebra?

– Podés ser culebra, pero no te lo recomiendo, se mueren de hambre en verano y en invierno aguantan frío bajo la tierra, se amontonan y se muerden entre ellas. ¿Que tal un delfin?

– En realidad quisiera ser un ángel para ir con ella.

– Guille, deja de joder con eso, dejala tranquila.

– ¿Te vas a quedar conmigo? ¿Venís sola?

– No vine sola,  mi acompañante de tantas lunas y estrellas le dio por ser poeta, cuando tiene crisis de personalidad me deja sola, aproveché para acompañarte un rato. De todos modos pronto tendràs compañía, tu propio àngel está en camino.

El peso de la luna llena

Amado Chaucito:

Leo y recorro toda esa trenada de cosas bonitas que me inspiraste, nada parecido al otro día que me encontré con tu mirada tierna, aún beso los destellos que irradiaron en mi mañana y sentí tantas cosas especiales, soñé con aquel universo bajo la luna, tus llegadas tardìas y el encanto de esperarte, mis carreras al próximo tren con destino a alguna parte, cuidarme para encontrar tu sonrisa al finalizar la tarde.

Y encontré en todo eso vivido, que no cambiaría nada en mi historia, porque si cambiara algo es seguro que tú no estarìas ocupado pintando nuestra mejor escena aquella noche, ni yo hubiera conocido el arte de repensar mi soberbia. Se que en aquel momento donde aùn eras un futuro no visto, tomè el tren correcto en direcciòn al camino más largo, asì como abandoné el barco que todos querìan y entendì que debía esperar el barco correcto.

A pesar, que la luna llena devuelve la nostalgia de la caìda y mi silencio en aquella noche marchita, insisto en retenerla y cobijarme en su sombra, éramos nosotros en un mundo incierto reconociendo nuestras pieles y hurgando en lo más profundo, con miedo más que confianza, pero al fin nosotros en esencia construyendo y relamiendo las heridas que otros nos hicieron.

Lamer las heridas que otros nos han hecho, experimentar que para hacerlo se necesita más que saliba y afrecho, que la cura está en el alma que te observa con afecto. Si, exactamente es esto lo que deseaba decirte, en el amor el dolor es inherente, amar y que no nos duela de vez en cuando, es como mirar la luna sin saber que lo estás haciendo.

Pero apartando todo el sentido romántico de mi afecto, dejaré lo celosa para otro día… ¿Qué se le hace? Una cosa es que te digan que no debes ser celosa,  tanta evoluciòn me puede llevar al cosmos, convertirme en nube de polvo y estrella fallida, obvio, un poco atrasadita, me prefiero como una loba aullando en luna llena, a ser una pluma indiferente levitando entre las hojas secas.