La belleza de los días nublados

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La belleza de estos días, de este instante en el cual preciso de tu existencia; hasta ayer la niebla era un fenòmeno atmosférico; era la evidencia objetiva del invierno, mis pasos sobre el lodo y la posibilidad de una bufanda en mi cuello para no enfermarme.

Encuentro belleza en la silueta oscura de los árboles, en este momento que tú te has ido sin despedirte, reconocerte en mi tristeza y añorar tu compañía en esa banca que hoy no encuentro. La belleza de estos días nublados, no está en el amor a mi sufrimiento, sino en el retoño del sentimiento que a la sombra de la niebla crece de incógnito, sin alardes de grandeza, con la humildad de la pequeña hierva.

Los grandes árboles parecen fantasmas, enormes ogros que amenazan con devorar el tiempo, se mimetizan con la niebla y juntos, como padre y madre arrullan en su seno este retoño de amor concebido bajo la luna llena. ¿Puede ser? Embarazo de amor y nostalgia de tus versos, todo es tan sublime, que no existe nada más hermoso que la belleza de estos días en niebla.

 

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10 thoughts on “La belleza de los días nublados

  1. Nubes grises y lluvias en el caribe, te cuento. Me encantan también. No la nostalgia del amor, eso no. Me quedó sonando lo de “amor a mi sufrimiento”. Acá no se ha podido lavar la ropa. Pero qué nimiedad ante el estruendo del trueno, o lo ligero de la lluvia, o lo efímero del rayo, o la existencia misma. Buena semana, Meatov.

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