¿Te quieres confesar?

DSCN7202

Ahí me espera Melisa, tiene rostro de Melisa, le digo: !Hola Melisa! y ella corrige -Malvina- mientras sonrìe con su rostro moreno y esos ojasos negros que se cierran al sonreir.

Malvina  ha presentado a su esposo, un señor con setenta que parece de cincuenta, todo kool, con jeens, camiseta juvenil y zapatos deportivos, ¿quien lo puede creer? un señor coqueto con setenta y encima todo enamorado de su esposa.

¿Laurens te gusta mi voz?

– Contestale Laurens, no te preocupes, no diré nada, dile si te gusta su voz.

– No se, a lo mejor si me llamaras por teléfono diría que me gusta tu voz, pero asì en persona no lo se.

– ¿Verdad que estás enamorada de mi voz?

– Claro que no.

– ¿Porquè me vez asì, como si estuvieras enamorada?

– ¿Yo?

Malvina ríe con muchas ganas de hacerlo, ella le aclara:

– Laurens te ve con ojos de inquisidora, su trabajo es indagar.

– No es por eso, yo veo asì todo el tiempo, disfruto la conversación, ¿Cuéntame, terminaste en el seminario el sacerdocio?

– ¿Te quieres confesar?

– Claro que no me quiero confesar, Dios y yo tenemos un acuerdo, él hace lo que le da la gana y yo no me confieso.

– Bonito acuerdo el tuyo, ¿Te gusta o no te gusta mi voz?

– No se, aunque me recuerda la voz de Manolo un amigo Cubano, me impresiona tu parecido con èl.

– Eso significa que te gusta mi voz ¿Te vas a confesar?

– Ja ja ja… Por supuesto que no, sos un padre arrepentido, ya no podés confesar.

– Está bien, yo soy un padre arrepentido y tù una izquierdista arrepentida, estamos a mano. – ¿Sabés declamar a Margarita?

– Si, tambièn los motivos del lobo y la página blanca, un poco a zor Juan Inés de la Cruz.

– Mirá tù, si que eres religiosa ¿En serio no te quieres confesar?

Malvina ha reído bastante, pero debe intervenir, es tarde y llueve mucho.

Un gancho Jevi

“La mujer que lee, almacena su belleza para la vejez”. (Leído por ahí)

Debo llevar medio siglo en lectura, soy como quien dicen una mujer almacenada, creo que más bien una mujer con belleza almacenada, que deberá ir recitando por ahí todo lo que ha leído si quiere que alguien la note por su belleza.

Lo más aterrador del caso, es que nunca encuentro a nadie con quien hablar sobre todo lo que he leído, no conozco a nadie que hubiera leído un compendio de química general y otro sobre análisis cualitativo de la química del benceno. Y cuando quise hablar de piedras en forma poética, me dijeron que parecía la tormenta del desierto. Por ahí alguien hablo de cuarzos y yo honestamente puedo hablar de las propiedades de la piedras, en términos más  ecológicos, considerando la ética de la piedras.

El otro día intenté hablar con un colega sobre la legitimidad de las políticas públicas y él dijo que era más interesante la política comparada, por ahí se cortó la conversación porque él era hombre y quería hacer evidente su experticia en hablar de ese asunto mejor que las mujeres, y la verdad es que sino me pagan yo mejor no hablo de políticas públicas. No es que sea interesada, pero no es lo mismo hablar de política por hobby, que cuando te están pagando, es decir la motivación material no deja de tener su encanto en este asunto de leer por cuestiones de trabajo.

No se quien querrá hablar conmigo sobre la teoría de Soussure y el signo, a mi personalmente me aburre, pero la tuve que leer para descodificar a cierto señor de apellido Lozares que se le ocurrió hacer el análisis de las redes en el habla, que viene siendo lo mismo que las redes de informática, ni más ni menos. Una lee mucha cosa, unas sirven y otras no sirven, pero eso solo me hace un almacén de información, algo parecido a una computadora o una biblioteca. En la vida práctica no me hace más sociable, ni más interesante, ni más bonita. Solo soy alguien que puede hablar de los libros que ha leído.

Por supuesto que me siento orgullosa de los libros que no leí, ahí dejo eso tontera, no quiero lastimar a nadie.

Mucha paja esa, es importante leer, también es importante como lees y para que lees, con quienes hablas de lo que lees, que tienes para decir sobre lo que lees. Pero que te haga un bonito almacén viejo, ese gancho si que está jevi.

Obligaciones de pareja

– ¿Qué hiciste de almuerzo? Ernesto llegaba tarde, como era de costumbre los sábados. Las dos de la tarde, se veía algo nervioso y sudado, el rostro enrojecido, cierta malicia en la pregunta.

Emerita salio a recibirlo, intentó darle un abrazo y un beso, que él esquivò y fue a quedar en un gesto al aire. Le puso en la manos la gabacha blanca de uniforme, al mismo tiempo que le daba a guardar los documentos que traía en la mano.

– Hice arroz blanco, carne de puerco tapada, ensalada y fresco de naranja con zanahoria ¿Vas a comer ya? Ella sonreía contenta, finalmente no era tan malo por lo menos había llegado a casa el sábado, aunque sea tarde, pero es preferible a estar sola en fin de semana.

Ernesto no la ve a los ojos para decirle -Fijate que no tengo hambre, operamos a alguien y pasamos de pie toda la mañana, total me pasé del estomago, pero dejame la comida para más tarde, tomaré refresco. Emerita le ve sonrojado, cree que está apenado por rechazar la comida y comienza a juguetearlo, le toca y lo sacude, él la esquiva, intenta darle otro beso y le dice que se calme, está cansado.

– Ernesto ¿seguro no comiste algo fuera? Vení, abrí la boca, voy a revisarte conciensudamente. Emerita sonríe, solo desea seguir jugando y él abré la boca, empieza a contar los dientes en broma, entre una muela y otra ha quedado un poco de pollo, un colorante y un olvido de chiltoma. Ernesto suda copiosamente, Emerita pregunta: ¿Donde y con quien comiste?

Ernesto se ha ido a la calle, Emerita silenciosamente tiró la comida. Total un fin de semana en ausencia, ahora, atrás o más adelante sería la distancia necesaria para no crear la costumbre del afecto. Acaban de anunciar en la televisión que el nuevo presidente tiene una política de desarrollo agrario, no es que el presidente sea agradable, pero la política  es una oportunidad para que Emerita haga algo que ha deseado hacer siempre, dedicarse a estudiar en fin de semana una ingeniería pendiente.

Ernesto se ha ensimismado, le agrada Emerita para la crianza de sus hijos, pero no la desea como mujer, ella no tiene el encanto de Gracia, ella se arregla para el fin de semana, su ropa ajustada, sus curvas bonitas, sus hermosas nalgas y ese deseo de toda hora, en los pasillos, en los cubículos, en la casa a la hora del almuerzo. Es una mujer inagotable, sexualmente deseable y de buen humor todo el tiempo. A veces quisiera llegar a casa y no encontrar a Emerita, pero si no la encuentra no hay orden, ella ordena, cuida y pone reglas, la vida de la familia sería un desastre si Emerita decidiera irse, por eso que a veces deba llegar más temprano para cumplir con sus deberes de esposo, aunque ella es fría, nunca se sabe si alcanza un orgasmo.

Emerita intenta cumplir con sus deberes, pero cada día es más dificil, trabajar, cuidar hijos, estudiar, reunirse, ocuparse de la familia grande suya y la de Ernesto, es todo agotador, piensa que es un vicio sobrecargarse de tantas responsabilidades sin sentido, pero es la ùnica manera de olvidar lo infeliz que se siente, cada momento que debe cumplir con sus obligaciones de esposa.

Despertando a mamá

– maaaa, ¿Sigue triste? ¿Sabe? la ví triste. Estuve viendo programas en la tele dicen que la menopausia pone triste a las mujeres, pero que además alborota las hormonas, recomiendan colágeno y miel de abejas. ¿Usted nunca habla de esas cosas con nadie?

– Hija, no se si tengo menopausia, no siento los síntomas todavía, estaba triste y te dije porqué, pero ya lo arreglamos ¿estás bien?

– Si maaaa, estoy bien. Fuímos a la tienda con “amor”, él me explicaba que es normal que las mujeres tengan en su casa, un consolador o sea un aparatito para las mujeres ¿hace cuanto no tiene relaciones sexuales?

Maaaa piensa -Este yerno me saliò inteligente, nunca hay que subestimar al nuevo miembro de la familia, ¿porqué no le habrá mandado el consolador a su madre?

– Hija ¿cuánto vale ese consolador?

– Maaaa no se, pero puedo preguntar por internet y comprarselo, ellos se lo envían.

– ¿Qué pasó con los tintes?

– Le mando las dos cosas, los tintes y el consolodador.

– Ve hija ¿Porqué no buscamos un viejito en internet como te dije que me gustaba?

– ¿El barbudo, canoso con cara de intelectual, maaaa?

– Si, ese mismo hija.

– Mandeme una foto, para ver como lo quiere

maxresdefault

– Maaaa, !así no los venden en internet! !No podemos comprar un viejito por internet!

– Bueno hija, ¿Y como anda la cosa con tu amor?

– ¿Porqué? esas cosas no se preguntan

– No se, pienso que la gente que se dedica a ventas y hace muchos números, ya sabés lo que pienso.

– Maaaa, no hable de lo que no sabe.

– Hija, acordate de los tintes, la visita al médico a chequearte y prometiste ir a la iglesia con tu amor en estos días.

– Si maaaa, nada se me olvida, usted cuide las plantas que dejé y no ande de farándurela en las redes sociales ¿qué van a pensar mis amistades?

– Nada, que soy tu mama. Te quiero mucho.

– Yo también maaaa.

 

Despertando a mamá

– Maaaaaa….

– ¿qué pasó hijo adorado?

– !Mami querida! !No me diga asì!

– ¿Qué te pasa chavalo pendejo?  Ella levanta sus ojos de la compu, observa a aquel hombre enorme que se desvive por cuidarla, por hacerla sentir bien cada mañana, que reclama almuerzo todos los días e irremediablemente la ama sin regateos.

– Maaaa… ¿usted me hubiera dejado con mi papa?

– Te criaste con tu papa ¿cual es el problema?

– Nunca tuvo otro hombre.

– No tenìa mucho tiempo, había que trabajar y cuidarlos. Quisa hubiera sido bueno, pero no me gustaba nadie.

– ¿Que hubiera hecho si mi papa nos hubiera separado?

– No hubiera podido, un día amenazó con hacerlo, pero no lo hizo más.

– Maaaa y que hizo?

– Nada hijo, solamente levanté los ojos de la computadora y le dije que lo intentara, volví a mis ocupaciones y el regresó a sus tropelías. ¿Vez que aquí estamos juntos?

En el diario de Laurens, poco cambia la historia de poder

Por alguna razón te despiertas un dìa y atraes recuerdos, recuerdos de esas historias que quisieras no haber escuchado, no haber despertado este día con memoria de esos relatos. Caminaba hacia ahí, a ese lugar donde me esperaba nuevamente la misma historia, contada por cuarta vez en el aquí y ahora, alguna vez soñé que esas historias no las volvería a escuchar, pero que triste se repiten en esa niña que  es mujer y apenas ayer parecìa tu hija y hoy sigue pareciendo tu hija sin que la hubieses podido prevenir.

– Abel ¿Porqué se separò de su mujer?

– Miré le voy a ser honesto, cuando regresé de la guerra ya no quería a esa mujer, había perdido como un toque, no nacìa nada en mi cuando la veìa. Me enamoré de una vecina que tenìa doce años y esperé a que tuviera catorce para robarmela. Entonces había tierras a nombre de mi mujer, tenìa que quitarle las tierras. Yo era líder, si me quedaba sin tierras ¿que pensaría la gente? pensaría que no era un líder.

Busqué a un vecino y le dije: -Tiene que atestiguar contra mi mujer, diga que usted fue su amante. El vecino dijo que no y le pregunté: ¿Con quien hará tratos de hombres, con mi mujer? El se sintió amenazado, pues yo puse mi mano sobre el cuchillo, este que ando, ¿lo vio usted?

Luego fui donde otro vecino con el que hacíamos negocios, en el campo los hombres hacen negocios con hombres y así hasta que conseguí tres amigos, luego hablamos en el juzgado que nos pusieran un juez amigo. El juez sentenciò en contra de ella y ella se quedó rodando en la calle, sin casa y sin hijos.

– María ¿porqué no está con sus cinco hijos?

Cuando el hombre regresó de la guerra, ya no era lo mismo, bebía todo el tiempo, mientras yo trabajaba. La vecina observò que manoseaba a mi niña grande, le pregunté y él se hizo el enojado, dijo que la niña era mentirosa. Cuando acordé a los meses, tenìa una denuncia, decìan que yo tenìa otros hombres y dejaba a mis hijos solos, tres compañeros de trabajo atestiguaron en mi contra. La juez una mujer que era representante de las mujeres, sentenciò en mi contra. Me prohibieron buscar a mis hijos, iba a la escuela, las maestras no dejaban que me acercara, el corazón me sangraba y lloraba por las calles. Empecé a tomar alcohol, a veces me encerraba, a veces me encontraban tirada en la calle, un dìa ya no los volví a ver, el hombre vendió la casa y se fue donde no los pudiera encontrar.

¿Qué te sucediò Iris?

El hombre regresó con dinero de los Estados Unidos, con dinero pudo comprar a la policía, me corriò con mi madre de la casa, se quedò con mis hijos e hizo que atestiguaran en mi contra. Levantaron un acta en mi contra por violencia y ahora no me puedo acercar a mis hijos. Ahora está con otra mujer en la casa, a alguien que no les costó nada. Pasé la navidad presa, todo porque buscaba a los chavalos para verlos. Esa mierda duele horrible, solo Dios puede ayudarte a levantarte de un bergazo de esos, !no jodas! sentís que te estás muriendo.

No me dejaron sacar nada de la casa, apenas mi ropa, humillaron a mi madre y se la llevaron mis hermanas fuera del país. Sobrevivo bien, puedo trabajar, pero a veces el dolor regresa y solo pido a Dios que un dìa me haga justicia.

 

 

Despertando a mamá

Primer escenario

– Hija estoy preocupada, tengo una crisis existencial que me hace llorar todos los días.

– Madre ¿no serà la menopausia? He estado aprendiendo sobre la menopausia, dicen que por todo lloran y usted ha estado muy triste.

– No hija, no es la menopausia, aunque no lo descarto, pero es que mis ojos no se equivocan, pienso que tu hermano es gay, ayer vino su amiguis y preguntó: -¿Está mi mujer? y cuando le contesté ¿cuál mujer? se sonriò, mientras decía que era tu hermano. E intenta darle caricias, lo invité a comer y salió corriendo a comprar refrescos como si fuera el hombre de la casa. Eso me asusta mucho.

– !ja ja ja ja ja! ¿Y que va a hacer si le salió gay? ¿Es homofóbica?

– !No seas ridícula! No soy homofóbica ¿Y si está sufriendo porque no puede salir del closep? ¿Si desea suicidarse por la cuestión de las apariencias? Su amigo se viste como gay, habla como gay y actúa como gay.

– !Madre no sufra! Usted tiene que hablar con él, sincerarse juntos, ¿Ha hablado con él?

– Por eso te llamo, necesito que hablés con él, tengo miedo de preguntarle, si lo escucho de su boca me sentiré muy mal.

– Hablaré con él, aunque a mi me parece que es muy macho. Usted y sus machos, no sea atrasada.

Segundo Escenario

– !Mami poderosa! !Mami querida!

– !Hijo adorado! ¿Qué diablos querés? Tanta adulación debe tener un precio.

– Mami querida, mami poderosa-soberana, es ridìculo que me obligue a decirle así, no me gusta.

– Es solo una dinámica de relaciòn ¿Qué sucede?

– ¿Porqué cree que soy gay? No soy gay, soy macho machote, puro perote. No ande diciendo esas cosas y a mi amigo le gustan las chavalas.

– Pues no parece que le gustan las chavalas, a mi me parece que es rarito. Eso de los abrazos y toca la puerta preguntando ¿Está mi mujer? Y yo tengo que decirte: Hijo ahí está tu hombre…

– Maaaaa, es una broma, asì es ahora.

– Verás mi amor, no te pongas podrido, pero la verdad la verdad, a cualquier momento una se pone en alerta. De todos modos si lo sos a mi no me importa, serás mi hijo, pero la bisexualidad puede traerte problemas.

– No soy bisexual, me gustan las chavalas, mi amigo ya sabe…

– !Ah! que cagada ¿le dijiste lengua larga?

Tercer escenario

– Mae esa Tila no te quiere, iffff, iffff, esa zorra juega con vos.

– Mae estás borracho, a vos que te importa la Tili, ella no quiere con vos, solo quiere conmigo.

– Mae yo soy tu amigo, quiero cuidarte, tenés que dejar que te cuide.

– Mae estás borracho y aquel que te pagó las cervezas en la barra quiere que te deje con él.

– No me dejés mae, mae quería decirte algo pero no te enojés, sabés: -Tu mamá me queda viendo con unos ojos, creo que quiere coger conmigo ¿qué ondas? ¿no te importa que quiera coger conmigo?

– Mae, estás borracho solo mierdas hablas, te voy a llevar a tu casa.

– Mae, llevame a tu casa, estoy seguro que tu mama quiere coger conmigo.

– No, te dejaré en tu casa y deja a mi mama tranquila.

– ¿Te enojaste?

– No seas idiota mae, mi mama te ve como ve a mi hermana, ella está segura que sos cochón.

Cuarto escenario

– !Buenas! ¿Está mi mujer?

– !Hijo preguntan en la puerta si querés comprar tamales pisques!