La violencia cotidiana

Amado Chaucito:

No confesarme no es algo serio, es solamente que contigo no es necesario confesarse, cuando conoces a la persona que amas no tienes porque preguntarle lo que está sabido.

Igual que a ti, el mundo me parece tan inseguro, cada dìa que pasa encuentro que la violencia impera en todo. Te cuento que nada es diferente a la edad media, al caos que viviò Europa con la cultura de la sospecha y la avaricia que reinaba entre los reyes y las reinas. En realidad no creo que sea un mal atribuible a Europa, sino de todos los lugares donde algunos seres humanos dan poder absoluto a los abusadores.

No podemos cambiar mucho, si acaso nuestros entornos, si acaso parar por un segundo la mano que golpea a un niño, parar el pie del niño que golpea a un animal inocente, parar por un segundo el grito y la burla que acontece cuando el amor se desvanece.

Los acontecimientos de ayer dieron para reflexionar, la humanidad entera se ve disminuida cuando asuntos como estos son conocidos, en esta semana murieron muchas personas en América Central, se refieren accidentes, asesinatos colectivos de los ejércitos donde tienen licencia para matar, jóvenes en accidentes que consumìan alcohol y drogas. Existen tantas formas de asesinar a las personas, sino es el terrorismo, es el negocio lícito, nadie condena a las industrias licoreras, ni el ejército puede ser sancionado cuando pone el orden dentro de casa, ni los gobiernos son castigados cuando las mujeres se mueren de parto, ni nadie reclama por los ancianos que mueren olvidados en los rincones de su casa.

La sociedad muere de indiferencia, las prioridades no son las mismas… Pienso que poco o nada a cambiado en miles de años.

Te quiero mucho, aunque en dìas asì quisiera inventarme un viaje a cualquier parte del universo.

La tarde y el poema

poemas caricias

Cuando la poesía habita en mi
las tardes se deslizan lentamente,
es un ritual solemne, besarte la sonrisa,
murmurar una caricia y despertar en verso.

Verso que se convierte en Amor al paladar
y al tacto que te busca para seducir sin prisa,
en esta tarde que disimula lentamente
sobre tu pecho un poema que acaricia.

La caricia y el respiro apasionado
que el deseo contenido en ti ha convocado,
exploran tu relieve mis ojos, y un poema
que te besa cada poro y languidece en tus labios.

Cuando poema apasionado, es mi respiro equivocado,
cual caricia prohibida que peca de anticipado,
es amante desbocado que se desliza con la tarde
tibia, cálida, sigilosa y perenne, a la caza de un suspiro…

Suspira en mi poema que fluye cual caricia,
que en tu pecho se abriga y luego se resbala,
te seduce con ternura y te ama con la fuerza
del sonido bravo y fiero que retorna en tus versos.

Día de confesiones

Amado Chaucito:

Caída la noche, frente a la indolencia de las confesiones, me gustaría confesarte y no se si confiarte, pero la vida dirá el rumbo que pueden darnos las confesiones alejadas de la pura intención de perdonarnos.

Los acontecimientos parecen destinarnos, sin embargo es probable que urgando en lo más profundo de las aguas oscuras encuentres las corrientes que no viste a tiempo y son ellas las que realmente dejan huellas en el cauce.

Mi infancia no fue eterna, acabó antes de nacer, alguien ha escrito que niños y niñas en América Latina nacen con deberes y si acaso a lo largo de la vida pueden ganarse algún derecho, eso del derecho es una utopía, es el imaginario de las cosas, creer que tenemos derecho a algo.

No tengo la respuesta a todo, solamente a la mílesima de las preguntas que me hago al amanecer frente a un sol que no responde. Se apenas lo que se puede ver desde mi horizonte pobre, desde la cuna que no se como la juzgan otros, ni como la valoran otros. Los “otros” a los que les gusta etiquetar, apenas pueden ver desde sus tronos, les parecen que somos sombras penitentes mendigando al pan ajeno y rezando el padre nuestro por costumbre.

Si, en dìas como hoy puedo sentirme muy molesta, enojada con las desigualdades y aunque convencida estoy que nada las resuelve, enfadarme es parte de estar viva, renegar es parte de mi construida libertad, que en realidad tampoco existe. Deje de hacer planes, deje de creer en las promesas y las intenciones, deje de creer en las ideologías, se que la diferencia entre las personas buenas y malas está en lo que hacen y no en lo que dicen. Los discursos, las palabras y los hechos…

Chaucito, no es un buen día para confesiones y no creo que alcance a pedir perdòn por lo que no hice.

 

En la ventanita de Guille

 

La niña cumpliría 13 años en pocos meses, sueños, premoniciones le hacían entender que no estarían juntos para entonces. Le compró un ángel de porcelana para que la cuidara, una falda pequeña y una blusa color rosa, había soñado con verla a sus quince. Los ùltimos días los pasaban junto al mar, intentaba enseñarle a flotar, aunque ella lo hacìa mucho mejor, él creìa enseñarle.

Venìan de ver el atardecer, las lanchas aparcando en el puerto, la marea había subido, ella caminaba atrás jugando con los perros, eran momentos de libertad que a veces parecían borrar las tragedias.

Él observó la camioneta de la policía, se revisò los pantalones y solo tenía la dosis de la noche; pero, ellos se aparcaron en la casa de la cuñada, ahì estaba una mochila con la venta de la droga, empezó a correr y dijo a la niña que lo siguiera, que le ayudara, ella asustada comenzò a correr tras de èl, la policìa intento detenerlo. Apenas entro a la casa tomò la mochila y la lanzò en el aire para que la niña la tomara y saliera corriendo, todo fue en vano, la policìa alcanzò en el aire la mochila y la niña con las manos vacìas, observò entre lágrimas como lo arrastraban por toda la cuadra, le pegaban y lo amarraban de pies y manos para llevarlo preso.

Ella fue donde la tìa, -Tìa deciles la verdad, que es tuya. La tía no dijo nada, llego la policìa y tambièn fue presa.

– Pili, de todos modos iba a morir pronto, ella solo intentaba sobrevivir, era un tiempo de poco trabajo, en los puertos sino eres prostituta vendes droga, no hay carga para la gente en todos los tiempos, cuando llegan los barcos hay vida y cuando no se sobrevive como es posible. Las mujeres se prostituyen desde muy pequeñas y las que no ayudan a los hombres vendiendo droga, otros migran y asì, es una vida perra.

– A mi ella no me importaba nada, en realidad solo me preocupaba la niña y lo que hiciste, fue demasiada responsabilidad hacerla creer que podìa ayudarte en algo.

– No pensé en eso, nunca pensé en culpas, vergüenzas o penas, nosotros ayudamos a mi mama en todo, nunca pensamos si era bueno o malo.

– Era distinto Guille, mi mama no nos hubiera metido a un problema de consecuencias mayores, en medio de todo se responsabilizaba de sus actos. Tenés que dejar tranquila a la niña, tiene pesadillas con esa tarde, era su despertar a los trece y lloró sola durante mucho tiempo.

– ¿Cómo está ella?

– Mi mama no habla de vos, decidió dejarte ir de su corazón, finalmente entendió que no la querías cerca. Creo que a nuestro modo te quisimos mucho, pero en alguna parte de nuestra infancia te perdimos y no nos dimos cuenta.

En el altar de las confesiones

Chistes religiosos - Tiempo sin confesarse.

Ella no era de confesiones, no las había necesitado para salir adelante. Él era todo preguntas y detalles, quería saber hasta el color del agua que sale de los manantiales; claro, estaba habituado a ver salir el agua blanca con cloro de las tuberías, que le era imposible concebir un agua con tantos colores como las piedras.

No fue su intención hacerle confidencias, no entendìa porque debía justificarse antes de que le dejara escribir un verso, pero existen personas tan tercas que finalmente logran lo que quieren. Ella le hizo confidencias y finalmente accedió a leer un verso, de algo estuvo segura, él no era un cura arrepentido.

La belleza de los días nublados

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La belleza de estos días, de este instante en el cual preciso de tu existencia; hasta ayer la niebla era un fenòmeno atmosférico; era la evidencia objetiva del invierno, mis pasos sobre el lodo y la posibilidad de una bufanda en mi cuello para no enfermarme.

Encuentro belleza en la silueta oscura de los árboles, en este momento que tú te has ido sin despedirte, reconocerte en mi tristeza y añorar tu compañía en esa banca que hoy no encuentro. La belleza de estos días nublados, no está en el amor a mi sufrimiento, sino en el retoño del sentimiento que a la sombra de la niebla crece de incógnito, sin alardes de grandeza, con la humildad de la pequeña hierva.

Los grandes árboles parecen fantasmas, enormes ogros que amenazan con devorar el tiempo, se mimetizan con la niebla y juntos, como padre y madre arrullan en su seno este retoño de amor concebido bajo la luna llena. ¿Puede ser? Embarazo de amor y nostalgia de tus versos, todo es tan sublime, que no existe nada más hermoso que la belleza de estos días en niebla.

 

Estaciones ausentes

 

Amado Chaucito:

La vida es un viaje complicado, necesita una motivación constante, interpretar a las personas y sus actos, es lo que más me ha costado, a veces lo hice hasta que solo quedaban sus sombras y leì en sus huellas pálidas, en sus rostros idos-ausentes, sin poder decirme nada, buscando en sus ecos alguna pista reinterpretada.

He entrado en una estación de almas sin vida, les veo y no pueden verme, transitan de un lado a otro como automatas, puertas se abren y se cierran, he buscado algunas salidas, pero por alguna razón es peligroso que toquen este mundo. Los ùnicos que pueden verte son niños y niñas que fueron llamados antes de su tiempo, parecen estar vivos en otra dimensión, cuidan las puertas, juegan y sonríen, corretean todos los espacios, pero no salen de los espacios donde están confinados.

No es la primera estaciòn de estas que visito, aunque en las otras no habían tanta gente sin verme, ni habían niños corriendo o cuidando las puertas.