La belleza de los días nublados

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La belleza de estos días, de este instante en el cual preciso de tu existencia; hasta ayer la niebla era un fenòmeno atmosférico; era la evidencia objetiva del invierno, mis pasos sobre el lodo y la posibilidad de una bufanda en mi cuello para no enfermarme.

Encuentro belleza en la silueta oscura de los árboles, en este momento que tú te has ido sin despedirte, reconocerte en mi tristeza y añorar tu compañía en esa banca que hoy no encuentro. La belleza de estos días nublados, no está en el amor a mi sufrimiento, sino en el retoño del sentimiento que a la sombra de la niebla crece de incógnito, sin alardes de grandeza, con la humildad de la pequeña hierva.

Los grandes árboles parecen fantasmas, enormes ogros que amenazan con devorar el tiempo, se mimetizan con la niebla y juntos, como padre y madre arrullan en su seno este retoño de amor concebido bajo la luna llena. ¿Puede ser? Embarazo de amor y nostalgia de tus versos, todo es tan sublime, que no existe nada más hermoso que la belleza de estos días en niebla.

 

El peso de la luna llena

Amado Chaucito:

Leo y recorro toda esa trenada de cosas bonitas que me inspiraste, nada parecido al otro día que me encontré con tu mirada tierna, aún beso los destellos que irradiaron en mi mañana y sentí tantas cosas especiales, soñé con aquel universo bajo la luna, tus llegadas tardìas y el encanto de esperarte, mis carreras al próximo tren con destino a alguna parte, cuidarme para encontrar tu sonrisa al finalizar la tarde.

Y encontré en todo eso vivido, que no cambiaría nada en mi historia, porque si cambiara algo es seguro que tú no estarìas ocupado pintando nuestra mejor escena aquella noche, ni yo hubiera conocido el arte de repensar mi soberbia. Se que en aquel momento donde aùn eras un futuro no visto, tomè el tren correcto en direcciòn al camino más largo, asì como abandoné el barco que todos querìan y entendì que debía esperar el barco correcto.

A pesar, que la luna llena devuelve la nostalgia de la caìda y mi silencio en aquella noche marchita, insisto en retenerla y cobijarme en su sombra, éramos nosotros en un mundo incierto reconociendo nuestras pieles y hurgando en lo más profundo, con miedo más que confianza, pero al fin nosotros en esencia construyendo y relamiendo las heridas que otros nos hicieron.

Lamer las heridas que otros nos han hecho, experimentar que para hacerlo se necesita más que saliba y afrecho, que la cura está en el alma que te observa con afecto. Si, exactamente es esto lo que deseaba decirte, en el amor el dolor es inherente, amar y que no nos duela de vez en cuando, es como mirar la luna sin saber que lo estás haciendo.

Pero apartando todo el sentido romántico de mi afecto, dejaré lo celosa para otro día… ¿Qué se le hace? Una cosa es que te digan que no debes ser celosa,  tanta evoluciòn me puede llevar al cosmos, convertirme en nube de polvo y estrella fallida, obvio, un poco atrasadita, me prefiero como una loba aullando en luna llena, a ser una pluma indiferente levitando entre las hojas secas.

Eres tan mìo

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Amor, en esta tarde lluviosa, cuando los faros se encienden y mi memoria te toca, he decidido escribirte alzando mi pluma al viento, dejando huellas sobre las gotas que en mi frente deslizan y luego caen, se juntan con las aguas y en el mar arriban victoriosas.

Y tras aquella ciudad veo tu rostro sonriente, te presiento en mis pasos que buscan la orilla, es tan mìo tu haber silencioso, tu correcta forma de amarme, poseerme con la libertad que mis versos te expresan.

Y te escribo con la intensidad que  lloviò en mi tristeza, con la fuerza del viento que penetrò en todos los espacios inspirados, aprisionè mi frìo y me calenté en tu pecho, me inscribí en ese latido tan apasionado con el cual descanso cada noche. Eres el más amado, tan mío como el aire que respiro, tan amada y de ti, como un un verso florecido en tus mañanas.

 

 

“!mami…!

Amado Chaucito:

Sigues siendo el más amado y recordado durante las noches, no porque sea humana es la justificación para desdecir que amo tu sonrisa, tus camanances como baches de la vida donde siempre tropiezo y amo esa forma tan noble con la que expresas tus sentimientos.

Besarte y recorrerte palmo a palmo no sería suficiente para unirme a ti en una intensa noche de luna o sin luna, necesitaría muchas noches y muchos días, acariciarte y besarte sin limites, emborracharme de sentimiento y perderme en tu mirada, naufragar en tu sonrisa, enloquecer en tu  enojo, nada es suficiente en este eterno suspirar cuando te veo y se que me estás sintiendo.

Mi sentimiento es el mismo, a veces más intenso, a veces es más tierno, a veces lleno de paciencia y solo a algunas veces celoso. Pero es algo inevitable, algo que solamente sucede y pues que vaina, tendràs que amarme con esa minucia de defecto.

Amado Chaucito, ya sabes, idas, venidas, cosas necesarias, pero estás todo el tiempo conmigo y eso es lo que nos hace uno, ayer, hoy y mañana.

Te amo como para todos los días Chaucito, como para verte despertar y esperar a que te duermas… como para soportar que un día tú me digas “mami”… y no suene bien en mi oído, pero si es desde el corazón… eso pues, te amo mucho.

Paisaje subreal

Nereida caminaba hacia el lugar acordado, la banca en la vereda frente al mar, más al fondo aquellos edificios grises construidos en otra dimensión, ella cree que en algún momento van a desaparecer, son siluetas grisis, claro ahí están, solo es que la niebla se ha constituido en un umbral que hace dudar de su existencia. Mañana con el sol serán celestes intensos, con nubes blancas bien definidas en su entorno y un monton de yates coloridos, mañana será diferente.

La banca, la espera, él llegará, no sabe que dirá en aquel primer encuentro, ha perdido tanto brillo en su interior, que aquella persona se le parece a esos edificios grises, los umbrales del recuerdo o del olvido, hacen creer que llegará y desaparecerá pronto. No hay sol, pero a lo mejor el sol esté en su rostro, ya hace tanto tiempo que ahora espera a un desconocido, a un desconocido que fue amado y soñado, ahora un desconocido que le despierta angustia, ansiedad y deseos de no ir a la banca. La hizo esperar muchas veces en esas banca ¿quién asegura que llegará a esta banca?

Nereida disfruta el paisaje, es verdaderamente hermoso, esas siluetas de blanco y negro, parece un dibujo al carbon, no imaginaba que los paisajes pueden parecer dibujos al carbon, los turistas pasan y dicen adiós, no es como en otras partes del mundo, donde ellos pasan e ignoran a todos, aquí te saludan e intercambian palabras, la gente no lleva perros de la mano, llevan a sus hijos, esposas jovenes o ancianas.

Europa Prometida: Crisis y redifiniciòn de la identidad literaria y cultural europea, es el último libro que le llegó a casa en el correo, lee con interés el movimiento subrealista, nada del otro mundo. Esos edificios son subreales en este momento, aquel sentimiento también fue subreal, parecía tan real a sus deseos. Piensa con alguna tristeza, que algunos sentimientos subreales no deberían dejar de existir, cuando se alejan duelen igual que como si fuera reales, en estas cosas de vida interna todo parece ser tan real.

Finalmente, como siempre no llegó, él nunca tendrá valor de llegar a ninguna parte, Nereida lo sabe, espera por costumbre más que por confianza. Por eso siempre lleva el libro, es frecuente que encuentre la solución a un problema objetivo que intentaba resolver antes de sentarse en la banca.