En el diario de Laurens, la galaxia de Orión

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¿Les he contado que soy alérgica a las confidencias entre mujeres? En mi experiencia aprendì que una pareja resuelve sus cosas en la cama, que los hombres resuelven las cosas entre palabras de hombres y las mujeres como pendejas nos vemos separadas de nuestras amigas, cuando escuchamos sus confidencias de pareja. Así es la relaciòn en un universo machista, se que en otras sociedades las parejas hablan libremente de sus asuntos, resueltos o no conservan las amistades, a lo mejor estoy imaginando cosas, pero eso no me crea conflicto. Decidí no conversar sobre ciertos temas, de ahí que la mayoría de mis amigas estén solteras y emancipadas.

Tomé nota allá por el 2013, Willy me había mandado al carajo, fue después de aquella llamada telefónica y toda la tragedia, por esos días metía la cabeza debajo de la cama, no tengo complejo de perro, es que es más fácil ponerme como garrobo sobre la cama e inclinar la cabeza buscando la gravedad, de esa forma irrigaba sangre a mi cerebro y pensaba menos en el vacìo existencial que me provocaba aquella ruptura que dejó mi alma llena de cicatrices. ¿Pero que mièrcoles? ¿cómo sabía ese sujeto cuando estaba conectada? Entonces revisé FB, había una opciòn donde él podía encontrarme cada vez que me conectaba, toda empieza simple: !Hola! ¿Cómo estás? luego la mentira ¿Sabías que sos bonita? luego la segunda mentira -Siempre me has gustado-

No es bueno dejar que inicien conversaciones de ese tipo, sobre todo cuando te han mandado al carajo y estás pensando seriamente en estar todo el tiempo debajo de la cama, pero ya había adquirido la maña de estar buscando un par de camanances que jugaban frente a mis ojos como pequeñas galaxias fluorescentes. Ponía mis pies sobre la pared e inclinaba la cabeza hacia atrás, creo que esa era la galaxia de oriòn haciéndome cosquillas todo el tiempo, me gustaba sonreirle y hablarle, asì mi profunda pena era más llevadera.

Aquel tipo insistía, y le pregunté: ¿No tenés novia o esposa?

– Si tengo esposa. Ella sabe que me gustas, se lo dije.

– ¿La conozco? -le pregunté- mientras miraba mis camanances con sus nubes blancas y cielo celeste. Por esos días el cielo estaba celeste intenso, me agradaba pensar que Orión puede ser un paraíso y navegar en esos camanances una bendiciòn celestial, esa es la idea, yo estaba pensando en fenomenos celestiales, no encontraba como quitarme al tipo de las costillas.

– No creo que la conozcas, se llama Eleonora, es una mujer muy seria y apartada, no le gusta hacer amistades.

– ¿Eleonora? Solo existe una Eleonora en este horizonte, seguro ella querrá recibirme ¿Puedo visitarlos? Realmente quería ver a Eleonora, había escuchado de ella, quería saber de viva voz sobre sus historias y sus hazañas, era una mujer importante.

– Le preguntaré y te aviso ¿pero me visitarás a mi?

– Hombre, si no está Eleonora no llegaré ¿quién visita a un hombre casado sin estar su esposa?

Decidí salir de abajo de la cama, me vestí de jeans, me solte el cabello. Son bromas, me puse un pantalón viejo, una camiseta negra y mis gafas oscuras. Encontré a Eleonora esperándome en short, ahí estaba el mercachifle, siempre creí que era como era. Pero, puaf, no la dejaba hablar, la corregía todo el tiempo, ella nerviosa y yo a punto, porque siempre reconozco que cuando estoy a punto ya he dicho las cosas: !Hombre dejala hablar que es su historia no la nuestra! A veces mi lengua es liviana y mis palabras parecen dardos envenenados. No era justo, tenìa atrapada a aquella linda mujer, que tambièn tenìa holluelos al sonreir, era un ejemplo de ideales y principios, de lucha, de tantas historias no contadas y había decidido habitar el inframundo.

Cuando estuvimos a solas le pregunté: ¿Niña, no sentís que estás en el inframundo? con ese cuento del karma y las vidas pasadas, no creo que hubiésemos sido vacas, ni gusanos, ni putas,  ni cucarachas o garrapatas, mujer eso está relacionado con la deuda internacional que los países pobres han tenido con los países ricos.

Pasado eso, sentì mucha simpatía por Eleonora, seguí batallando con el mercachifle bajo mi cama, hasta que ella se confesó, le dijo eso, eso mismo: !Piensa que sos un ser que habita en el inframundo!

Estuvo molesto un tiempo, que aproveché para seguir organizando mis pesquisas con la galaxia de orión, lógico que las veía doble, ¿Se imaginan? la galaxia se hacía doble para sonreirme, un dìa la galaxia se vistiò de rojo y se colgó de un àrbol, tenìa sentido seguir bajo la cama. Hasta que el mercachifle quiso volver a las holeaderas, bueno, nadie es perfecto. Unos nacen para ser amados y otros para ser utilizados, este sujeto usaba a mi amiga y mi amiga dejó salir al viento mis palabras. Realmente una no debería opinar en estas cosas, pero dar señales no está prohibido, le hice una seña de despedida a ella, mientras me lanzaba de un solo a navegar en aquellos camanances… Ya se, no sabía nadar y sigo aprehendiendo.

Acerca de… consumid y empobreceos

La voz del metro anuncia que hemos llegado a la última estación, bajo apurada llevando mi maleta. Es tarde, delante de mi corren apuradas todas esas personas negras, los más chavalos comen unas cosas que están empacadas en bolsas, por su rostro parecen tener buen sabor, o a lo mejor solo es el rostro del hambre satisfecha.

Por hábito les hago lo mismo, me hago la rara y tomo mi espacio delante de la fila, a veces me preguntan como hago para que todos estos negros no me insulten, pero no lo hacen, aunque ellos hagan su fila ordenadamente se desentienden de mi abuso, pero la verdad es que nadie quiere llegar e ir de pie en un recorrido de dos horas, si acaso.

Hoy una chica negra, muy guapa y ese olor extraño, grita para todos lados, me intimida, los blancos se retiran de la fila, se hacen para atrás, quedo a la par de ella y primero la veo de frente, le sonrío y ella a su vez sonríe, sigue gritando. Pienso que a lo mejor fumó marihuana, sus trastabilladas frases en un inglés ninguneado me irritan, pero ella es bonita y algo no funciona bien.

Se ha salido un negro de la fila para acompañarla, su tono suave y su forma de hablar le dan un aire de persona bien educada, mientras ella hace gestos y llama con su cuerpo, él omite las señales y la va calmando poco a poco,  ha logrado que siga la fila en silencio.

Una hora esperando en la fila, entramos y todos se acomodan silenciosamente, cada uno a su celular, unos escuchan música, otros tienen su chat y se sabe por las espontaneas sonrisas que tienen con su pantallita. Han dejado que escoja mi asiento, a su manera intentan decirme que no son racistas.

Eso es acerca de lo que fluya y salga en este mundo sin fronteras, consumid y empobreceos…